El río Santa Cruz, de 180 millas de largo, que comienza en el valle de San Rafael al sur de Arizona, cruza la frontera hacia México, gira al norte, atraviesa Tubac, Tucson, pasa por Marana y luego su corriente se debilita cerca del sur del río Gila en Phoenix, vuelve a estar en peligro de desaparecer.
Durante 12,000 años, las personas han dependido de sus aguas, plantas y animales que sus afluentes atraen y alimentan.
Ahora, American Rivers, una organización ambientalista sin fines de lucro, declaró al Santa Cruz uno de los ríos más amenazados de Estados Unidos. La designación forma parte de un nuevo informe publicado el 16 de abril, “America’s Most Endangered Rivers of 2024: A Call to Action for Clean Water” (Los ríos más amenazados de Estados Unidos en 2024: un llamado a la acción para lograr agua limpia).
“Toda el agua está conectada”, dijo Tom Kiernan, presidente y director ejecutivo de American Rivers. Al explicar que la designación de los ríos más amenazados de Estados Unidos es un “llamado nacional a la acción”.
Kiernan dijo en un comunicado de prensa que todos debemos “defender los arroyos y ríos de los que depende toda la vida”.
American Rivers y organizaciones ambientalistas del sur de Arizona buscan protección federal para el Santa Cruz. Quieren que el río sea designado refugio urbano de vida silvestre bajo la protección del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.
Corriendo seco
Después de que los colonos comenzaron a mudarse cada vez más a Arizona en el siglo 1800, absorbieron los pocos ríos y acuíferos de Arizona hasta dejarlos casi secos. En 1913, el río Santa Cruz ya no circulaba permanentemente y la mayoría de los flujos estacionales habían cesado en la década de 1940.
Pero el río no sólo se secó en su mayor parte, sino que los recién llegados también comenzaron a verter aguas residuales. No fue hasta 2008, cuando las aguas residuales comenzaron a ser tratadas y bombeadas más extensamente al río, fue cuando el Santa Cruz comenzó su recuperación.
Hoy en día, “las instalaciones de aguas residuales proporcionan aproximadamente 35 millas de flujos perennes, la calidad del agua ha mejorado y los peces, aves, reptiles, vegetación y personas nativas están regresando al río”, según el informe.
Pero como el flujo esporádico del río depende de efluentes o aguas residuales tratadas, esa agua en sí misma, procedente del Colorado, que también está en peligro de extinción, está amenazada.
“A medida que esos suministros de agua disminuyan debido al cambio climático y el uso excesivo, también podrían disminuir los flujos en Santa Cruz”, según el informe. “Las sequías más prolongadas, el aumento de las temperaturas y la intensa competencia por el agua amenazan los suministros limitados”.
“En los últimos años, hemos visto retrocesos en la Ley de Agua Limpia”, dijo Kimberly Baeza, del Departamento Regional de Recuperación de Aguas Residuales del Condado de Pima, en un comunicado de prensa que acompaña al informe. Es por eso que Baeza está presionando por la protección federal de Santa Cruz.
Otros ríos
Cada año, American Rivers selecciona los ríos más amenazados del país en función de tres factores:
• Una decisión importante en la que el público puede ayudar a influir durante el próximo año sobre la acción propuesta.
• La importancia del río para las personas y la naturaleza.
• La magnitud de la amenaza al río y sus comunidades, especialmente en el contexto del cambio climático y la injusticia racial.
Según un informe de 2022 del Proyecto de Integridad Ambiental, más de la mitad de los ríos del país están afectados por la contaminación, el 47% de los ríos estudiados estaban demasiado contaminados para el consumo seguro de pescado y el 38% de ellos no eran seguros para nadar.
Desde Alaska hasta las Carolinas, este año hay 10 vías fluviales en peligro de extinción, seleccionadas por American Rivers. Además del Santa Cruz, el informe señala que el Alto Río Grande y el Río Gila de Nuevo México necesitan protección urgente.

El futuro de Santa Cruz
El Sonoran Institute y la Wilderness Society han estado trabajando juntos para instar al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos a establecer un Refugio Nacional Urbano de Vida Silvestre en el Río Santa Cruz.
Tal refugio, según el informe, “establecería parcelas que serán puestas bajo protección federal permanente, crearía un límite de adquisición (dentro del cual se pueden comprar y proteger de la misma manera futuras parcelas) y atraería la muy necesaria atención nacional a esta situación ecológica y vía fluvial de importancia cultural”.
A medida que el cambio climático continúa presionando, mientras el sur de Arizona y el norte de Sonora continúan calentándose bajo temperaturas crecientes y sequías prolongadas, los residentes buscan proteger el sustento del Santa Cruz.”Es básicamente un amor por la naturaleza que encontramos cada vez que bajamos al río Santa Cruz”, dijo Ben Lomeli, presidente de Amigos del Río Santa Cruz.
Traducido por Beatriz Limón

