Nueve flechas atraviesan el cuerpo de un ciervo sangrante, pero en el rostro de Frida Kahlo la expresión es ajena al dolor. “El Venado Herido” es un autorretrato donde la artista se convierte en parte mujer, parte animal. La enigmática pintura cobra vida sobre el escenario en “Frida”, la ambiciosa producción del Ballet de Arizona.
Annabelle Lopez Ochoa transformó el lienzo en movimiento. “Cómo Frida se utilizó a sí misma y su vida como lienzo”, dijo, “revertí el proceso dando vida a su lienzo”.

Lopez Ochoa es la coreógrafa de “Frida”, una puesta en escena que captura fragmentos de la vida de la icónica pintora mexicana (1907-1954) que se destacó por sus autorretratos y su estilo propio, símbolo de identidad mexicana. “Frida” subirá al escenario del Symphony Hall para la premier nacional en los Estados Unidos en Phoenix, del 13 al 16 de febrero, llevando consigo una partitura original de Peter Salem, interpretada en vivo por the Phoenix Symphony. Piezas musicales como “La Llorona”, “Que te vaya bonito” y “Adoro”, darán voz a la historia.
De raíces colombianas y belgas, Lopez Ochoa utilizó el ciervo como “su alter ego que viene a rescatarla cada vez que se siente sola”.
Esa soledad que habita el cuerpo y el alma de una mujer herida, ella lo suavizó con el aleteo de un pájaro. En la danza, el ave se convierte en símbolo de confianza, “representando la creencia de que el dolor algún día desaparecerá”.
Asiste a Frida
Con música en vivo de The Phoenix Symphony
Fechas: 13 – 16 de febrero
Dónde: Symphony Hall
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La cita de Frida “Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?” no es solo una frase, sino un principio para Lopez Ochoa. Quizás, quiso expresar sobre el escenario, algo más que movimiento, un recordatorio de que, incluso en el dolor, siempre existe la posibilidad de elevarse.
“Frida” llega a Arizona en un tiempo de incertidumbre. Muchos miembros de la comunidad latina sienten miedo y tensión por las nuevas políticas migratorias del presidente Donald Trump. La obra se presenta con un recordatorio firme de que en la resistencia también hay belleza, y en el arte, una forma de lucha.
Frida misma es testimonio.
“El activismo político y social de Frida demuestra realmente cómo luchó para reclamar autoridad sobre su identidad mexicana del opresor”, dijo Lopez Ochoa a Arizona Luminaria, evocando a la época en que México había sido colonizado por los españoles.

Un tributo
Para Daniela Cardim, directora artística de Ballet Arizona, “Frida” es más que una puesta en escena; es un tributo a la comunidad latina.
Fiel a su visión de un “ballet para todos”, dijo a Arizona Luminaria que “es importante que todas las historias sean contadas en el escenario, especialmente aquellas que reflejan las comunidades en las que vivimos”.
Agregó Cardim: “Es una forma de reconocer las contribuciones latinas…”.
Los lienzos “Las Dos Fridas” y “La Columna Rota” también evolucionaron sobre el escenario, transformados en personajes y escenas que los bailarines encarnan. Otras obras, dijo, como autorretratos y trazos de la pintora se convierten en accesorios, piezas de vestuario, fondos monumentales que envuelven la historia, tratando de crear una atmósfera tan intensa como la vida de la pintora.
“Nada es una réplica exacta o una reproducción, sino más bien un homenaje a la obra de Frida”, dijo Cardim.
Frida cautivó con su estilo y mexicanidad
Mathew Sandoval, doctor y profesor en Barrett, The Honors College de la Universidad Estatal de Arizona define a Frida como un simbolismo a la perseverancia ante el dolor, el maltrato y la injusticia. Él ha centrado su investigación en el arte de la cultura mexicana y chicana.
“Frida se ha convertido en un símbolo de mexicanidad”, dijo. E igualó la imagen de Frida con poderosos símbolos “como la Virgen de Guadalupe o la bandera mexicana”.
Dijo que cuando Frida vivía, su imagen cautivó al público de América Latina, Estados Unidos y Europa.
Sandoval lo resume con claridad: “Frida creó una personalidad que la gente admiraba porque era profundamente individualista”.
Ese mismo individualismo de Frida se ha vuelto universal. Sandoval concibe al ballet de Frida como un símbolo de la fuerza multicultural.
“Tenemos a una coreógrafa colombiana, un director artístico brasileño y una compañía de bailarines latinos, negros, asiáticos y blancos que se han unido para contar la historia de una mujer mexicana discapacitada y queer”, dijo. “Y creo que el espectáculo atraerá a una audiencia igualmente multicultural”.

Icono universal con un estilo único
Carmen Guerrero, artesana y promotora cultural de origen brasileño, ha hecho de la estética de Frida parte de su propia identidad. Lleva flores en la cabeza, se trenza el pelo, se pinta la ceja y luce aretes extravagantes.
“Me inspiro en ella”, dijo con un suave acento brasileiro.
Guerrero es miembra fundadora de Phoenix Fridas, un colectivo de artistas que rendía tributo a Frida cada 6 de julio, su cumpleaños. Actualmente dirige The Fabulous Fridas, donde expone su bisutería autóctona.
Aunque está emocionada por la presentación de “Frida” con el ballet, también percibe la inquietud de la comunidad latina, muchos temerosos de asistir a eventos públicos.
“Este gran ballet llega en un momento muy difícil para la comunidad latina”, dijo. Ella da clases de arte en una escuela de Tempe. Dice que más de la mitad de sus alumnos, niños de 5 a 12 años, han dejado de asistir por “miedo a la migra”.
“Frida traerá la belleza universal de su arte”, dijo. “Es nuestro mejor regalo a la comunidad, mostrar la riqueza, la profundidad y la belleza de la cultura mexicana”.

Una explosion de colores y un mensaje de resiliencia
Luis Javier Corrales, quien baila en el ballet. Dijo que le alegra que producciones como “Frida” se presenten en Arizona, para que los latinos sigan teniendo representación, “para decir lo que sentimos y que lo hagamos en voz alta”.
El bailarín cubano que es parte de “Frida” y personifica a una de las tradicionales calaveras en la danza, dijo que el objetivo del Ballet de Arizona es crear más puestas en escena representando la cultura latina, lo que ha resultado un éxito como lo fue Juan Gabriel.
Invitó a la comunidad a asistir a la premier nacional en los Estados Unidos de “Frida”, bajo la premisa que “es una gran oportunidad para sentirse orgullosos de quienes somos”.
Sandoval, el maestro de estudios mexicanos, resaltó la importancia de que las historias latinas se muestren en espacios históricamente blancos como el Ballet Arizona y Symphony Hall.
“Porque nuestras historias son igual de poderosas, conmovedoras y dignas de atención como ‘El Lago de los Cisnes’, ‘El Cascanueces’, ‘Giselle’ o ‘Romeo y Julieta”, dijo.
Él desea que las comunidades hispanas se sientan representadas y empoderadas por medio del espectáculo de “Frida”.
“La triste realidad es que las estrategias de deportación del presidente Trump están intentando desmantelar nuestras comunidades y hacernos sentir invisibles y silenciados”, dijo Sandoval.
Dado ese contexto político, dijo, es importante que los latinos se unan para demostrar que “nos negamos a ser invisibles, a estar en silencio o a empequeñecerse”.
El ballet de “Frida” llega a Phoenix en un momento histórico y significativo, lo que lo convierte en una plataforma para que se reconozca en todo el Valle, “que esta es una ciudad latina”.
Una de las escenas de “Frida” será representada por un sombrío cubo negro que simboliza el destino de la artista.
Sin embargo, explica Lopez Ochoa, la coreógrafa, cada vez que el cubo oscuro se abre, surge una explosión de colores que simbolizan: “Su resiliencia, su creatividad … y el espíritu imperecedero de su arte”.


