Sus nombres son: El Jefe, Sombra, Macho B, O:ṣhad Ñu:kudam. Se trata de jaguares que, en las últimas décadas, han recorrido las islas del cielo del sur de Arizona y cautivado a gran parte de la región. Todos eran machos solitarios y se presume que se aventuraron hacia el norte desde México.

A pesar de la presencia de algunos jaguares machos en el sur de Arizona, no ha existido una población reproductora de estos felinos en Estados Unidos durante medio siglo o más.

Sin embargo, si las organizaciones ambientales, de reintroducción y conservación logran convencer al público y a los funcionarios públicos para realizar los estudios necesarios y recaudar suficiente dinero para organizar un proyecto de reintroducción, podrían traer de vuelta a más jaguares a las tierras fronterizas entre Estados Unidos y México.

Además, ya cuentan con un modelo a seguir.

Sebastián Di Martino, director de conservación de Rewilding Argentina, presentó recientemente el innovador trabajo de su organización sobre la reintroducción de jaguares en la naturaleza en el Museo de Arte Contemporáneo de Tucson.

Una multitud de aproximadamente 150 personas se reunió en una ventosa noche de finales de abril para escuchar la historia de Di Martino sobre cómo lideró a un equipo en el norte de Argentina para comprar tierras, crear la reserva natural más grande del país y pasar de cero jaguares a una población reproductora de más de 35 de estos grandes felinos en solo unos pocos años.

“Es muy importante que hagan algo aquí”, dijo Di Martino a la multitud, impulsando un proyecto similar en el norte de México o el sur de Arizona.

Entre los asistentes se encontraban biólogos de vida silvestre, defensores del medio ambiente, conservacionistas y otros miembros del Center for Biological Diversity, Cuenca Los Ojos, Sky Island Alliance, el Rewilding Institute, la Universidad de Arizona, el Northern Jaguar Project y más.

Valerie Gordon es la directora ejecutiva interina de Cuenca Los Ojos, una organización ubicada a lo largo de la frontera entre Sonora y Arizona que comenzó con un enfoque en la preservación del agua y se ha expandido hacia la conservación, la protección de la vida silvestre y la reintroducción de especies.

Gordon le dijo a Arizona Luminaria sobre el posible trabajo para traer más jaguares al sur de Arizona o al norte de Sonora. “No tenemos un plan para ello en este momento, pero no lo descartamos”, dijo.

También mencionó que no iniciarían ningún plan de reintroducción impulsivamente.

“Necesitamos más ciencia y más asociaciones”, dijo Gordon. “No estamos planeando un programa de reproducción para mañana”.

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Cómo funcionó la reintroducción de jaguares en Argentina

No se trata solo de los jaguares.

Aunque el felino más grande del hemisferio es una especie emblemática que atrae mucha atención y es clave para la salud de diversos ecosistemas, muchas otras especies son, a su vez, críticas para la salud del jaguar.

El primer paso, como explicó Di Martino, es adquirir territorio. Rewilding Argentina necesitaba tierra, por lo que comenzaron comprando ranchos ganaderos.

“El primer día los abrimos al público”, dijo Di Martino. Ese es otro factor menos evidente, dijo Di Martino, para reintroducir exitosamente jaguares: empleos.

“El desarrollo local y la creación de empleo son muy importantes”, explicó Di Martino. La tierra protegida debe “convertirse en un destino de turismo de naturaleza” para generar suficiente apoyo político y comunitario.

El Parque Nacional Iberá de Argentina, que la organización ayudó a crear, tiene casi 1.9 millones de acres y es celebrado por su ecoturismo.

El segundo paso es traer de vuelta la vida silvestre.

Mientras que proteger la tierra fomentará que algunas especies amenazadas o disminuidas proliferen nuevamente, otras no regresarán por sí solas y deben ser trasladadas desde otros lugares. Antes de que Rewilding Argentina reintrodujera al primer jaguar, ya habían reintroducido al oso hormiguero gigante, el venado de las pampas, el pecarí de collar, ocelotes, la nutria gigante y guacamayos rojos y verdes, entre otras especies.

Eso condujo a un ecosistema más saludable —y una base de presas robustas— para apoyar al jaguar.

Los trabajadores de Rewilding Argentina construyeron un gran centro de reintroducción, una serie de enormes recintos en los que los felinos podían acostumbrarse a su nuevo entorno y comenzar a cazar presas. Trajeron animales de cautiverio —que no liberarían ya que no temían a los humanos— y los utilizaron como reproductores.

Luego trasladaron hembras preñadas a los grandes recintos para que las crías pudieran crecer sin contacto humano. Colocaron presas vivas en los recintos, y las crías observaban y aprendían mientras sus madres cazaban.

A los 3 años, trasladaron a las crías ya adultas a un recinto de 76 acres con presas. Finalmente, después de unos meses más, abrieron una puerta para que los jaguares pudieran salir al mundo salvaje.

Todo el proceso tomó aproximadamente cuatro años.

Parte de un gran recinto de jaguares en el Parque Nacional Iberá, Argentina. Foto cortesía de Rewilding Argentina.

Di Martino y otros expertos señalan que los jaguares son criaturas extremadamente solitarias y, por lo general, evitan a los humanos y el desarrollo humano a toda costa. Es decir, los felinos no representarán una amenaza para los humanos.

Di Martino dijo que el proyecto ha sido tan exitoso que han comenzado a capturar jaguares del Parque Nacional Iberá y colocarlos en otros lugares de Argentina.

¿Más jaguares en Arizona?

Megan “Turtle” Southern es la directora del Rewilding Institute, con sede en el suroeste de Estados Unidos, y ha trabajado con jaguares durante unas dos décadas.

Southern dijo que, cuando pensamos en jaguares en su rango norte, que se extiende por gran parte de Arizona, necesitamos tener una visión amplia de un ecosistema completo.

“¿Cachorros de jaguar en el borde del Gran Cañón, hembras reproductoras en las Islas del Cielo?” dijo Southern. “Si el planeta está muriendo, ¿por qué no pensar en grande?”

Rewilding Argentina es inspirador porque, según Southern, “proporciona un modelo y muestra lo que es posible”.

Aunque Arizona cuenta con abundantes tierras públicas, puede ser más difícil reunir suficiente espacio para un jaguar, especialmente dada la historia de ganadería en la región.

Otros desafíos importantes, como señaló Gordon, de Cuenca Los Ojos, son “el muro” y “la sequía”.

El muro fronterizo también limita la conectividad —necesaria para mantener la diversidad genética— entre los jaguares de Arizona y Sonora.

Di Martino vio lo que llamó “islas aisladas de jaguares” a ambos lados del muro como un problema solucionable.

“Si no pueden moverse de norte a sur por sí mismos, podríamos moverlos nosotros mismos”, dijo.

Aunque Argentina y Arizona pueden estar distantes entre sí, Di Martino ve los paralelismos.

“Estamos unidos por este increíble felino, el jaguar. También estamos unidos por la tragedia de perder, o casi perder, al jaguar”.

Traducción: Beatriz Limón

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John Washington covers Tucson, Pima County, criminal justice and the environment for Arizona Luminaria. His investigative reporting series on deaths at the Pima County jail won an INN award in 2023. Before...