Diane Ovalle se encuentra parada frente al mural en un día de primavera, cuando las únicas nubes en el cielo del desierto están pintadas como alas flotando junto a una imagen de gran tamaño del fotoperiodista Nick Oza.
Nick está sentado, el codo sobre la rodilla, la cámara en la mano, la cabeza inclinada. Está mirando hacia abajo con su sonrisa traviesa y sabia. Diane ve la misma calidez con la que él solía mirarla cuando caminaban por las calles de Phoenix documentando historias de comunidades migrantes y fronterizas de Arizona.
Con la mano izquierda, se cubre los ojos del intenso sol. Con su mano derecha, está buscando en su celular la foto que Nick tomó de su hermano el día que fue liberado de prisión tras una condena de 15 años.
“Guardaré ese recuerdo en mi corazón para siempre”, dijo, mientras un viento seco mueve suavemente su larga y ondulada cabellera.

Diane es activista y fotógrafa. Observa el mural, recordando a su amigo — un espíritu libre, siempre listo a cualquier hora, sin importar lo largo que hubiera sido el día, para cubrir historias y conocer gente.
“Era inteligente, ingenioso y amable”, dijo.
Valeria Fernández, periodista de larga trayectoria en Arizona, está con Diane, en medio del denso calor y el ajetreo de la hora pico, junto al mural de Nick en Phoenix, ubicado a lo largo de las avenidas 19th y Grand.
Su imagen en el imponente edificio de ladrillo las observa. Lo extrañan y sienten su espíritu aquí, en los vecindarios donde él acunaba con delicadeza el lente de su cámara contra el ojo, listo para convertir un momento fugaz en una imagen perdurable.
El 27 de septiembre de 2021, Nick falleció a causa de las lesiones sufridas en un accidente automovilístico. Tenía 57 años, estaba casado y tenía una hija.
“Fue una persona muy especial en mi vida, un amigo muy querido”, dijo Valeria, fundadora y directora de Altavoz Lab, una organización dedicada a guiar, capacitar y apoyar a periodistas locales. “También alguien de quien aprendí muchísimo”.
Ahora, Valeria trabaja con amigos, familiares y la comunidad de Nick para asegurar que su legado perdure más allá de los periódicos y los murales. Está recaudando fondos para una beca de Altavoz Lab visual en honor al querido fotoperiodista, ganador de dos premios Pulitzer, cuyas imágenes dieron vida a su trabajo y le valieron amistades en todo el mundo.
La beca “Nick Oza Visual Fellowship” está dirigida a fotógrafos que, como Nick, ven la cámara no solo como una herramienta, sino como un puente para conectar con comunidades subrepresentadas. El objetivo es apoyar a fotoperiodistas que aspiren a narrar la complejidad humana con el mismo arte y sensibilidad con que Nick retrató a comunidades a menudo ignoradas por los grandes medios.
“Nick fue un mentor para muchos otros periodistas y, aunque ya no está con nosotros, a través de esta beca queremos continuar con su legado y mentoría”, dijo. “Sé que a él le daría mucho gusto saber que el trabajo que hizo va a seguir influyendo en futuras generaciones”.

Un mentor para artistas, periodistas y fotógrafos
La muralista de Arizona Lucinda “La Morena” Hinojos siempre admiró el trabajo de Nick. Algunas de sus propias creaciones reflejaban su fotografía.
“Nick era conocido por su fotoperiodismo sobre temas como la inmigración. Fascinada por su trabajo, a menudo convertía sus fotos en pinturas y murales”, dijo Hinojos.
Conoció a Nick en 2015 mientras pintaba un mural en defensa de los derechos de los inmigrantes. “Siempre que estábamos en las calles protestando, Nick sabía dónde encontrarnos”, dijo.
Nick pronto se convirtió en un amigo de confianza. “Su trabajo me inspiró y continúa inspirándome”, dijo.

Lucinda pintó el mural de Nick en 2022, como un tributo a su vida. Para inspirarse, recurrió a una foto tomada por Cecilia García, quien conoció a Nick cuando él documentaba las vidas de inmigrantes en su estado adoptivo. Y como tantas otras personas que se cruzaron en su camino, pronto se hicieron amigos.
“Siempre aparecía sin avisar en el momento indicado”, dijo Cecilia.
Ella es la fundadora de la organización One Hundred Angels Foundation, que brinda atención médica y apoyo a migrantes y otras comunidades vulnerables. Nick estaba fotografiando uno de los eventos de servicio de la fundación en una iglesia. Cecilia sorprendió a su amigo con algo poco común: una foto de él mismo.
“Que honor para mí que me haya dado la oportunidad de retratarlo y capturarlo tal cual fue, un ángel entre nosotros”, dijo.
Lucinda pintó a Nick con su camisa lavanda favorita, las mangas remangadas, y portando su característico sombrero fedora. Sus dedos envuelven su cámara, como si estuviera listo para tomar una foto rápida, sin ser notado.
Nick era conocido por sorprender a sus amigos con imágenes — fotos que ni siquiera sabían que les había tomado — capturando recuerdos entrañables.
En el mural, una paloma y un colibrí vuelan cerca de él. Las velas parpadean. Una flor de loto en flor — símbolo de renacimiento — conmemora las raíces de Nick en Mumbai, India, donde creció. Y las imágenes del muro fronterizo a su lado llevan las palabras: “Esperanza.” “Amor.” “Paz.”

El fotógrafo que “estaba donde estaba la gente”
Diane recuerda el momento exacto en que conoció a Nick en 2011. Era una joven chicana del oeste de Phoenix que marchaba hombro con hombro con activistas contra el Proyecto de Ley del Senado 1070, una medida conocida entonces como la ley de aplicación migratoria más dura del país.
“Ver las imágenes de Nick en la portada del Arizona Republic hizo que todo se sintiera surrealista —me inspiró”, dijo. “Su trabajo me impulsó a ir más allá, a contar historias”.
En ese momento, Diane estaba organizándose con el Movimiento por los Derechos Humanos Puente. Con frecuencia, llamaba a Nick para cubrir sus protestas y conferencias de prensa.
“Recuerdo haberlo visto en la comunidad capturando retratos poderosos y contando historias con un profundo sentido de cuidado e integridad”, dijo.
Poco después, Diane tomó una cámara y comenzó a tomar sus propias fotos documentando la historia.
Ella describe a Nick como el fotógrafo que “estaba donde estaba la gente”. Podías encontrarlo en protestas, audiencias de deportación, recaudaciones de fondos legales, en los campos, en las iglesias, dijo.
“Nick cubría historias sobre comunidades sin hogar y arrojaba luz sobre personas que habían sido olvidadas por la sociedad”, dijo. “Nick fue un gran defensor de cubrir temas de política migratoria y deportación”.

Una aventura trabajar con Nick
Para el periodista de Arizona Luminaria, Rafael Carranza, trabajar con Nick siempre se sentía como una aventura.
Cuando trabajaban en el periódico The Arizona Republic, juntos recorrieron la frontera entre Estados Unidos y México, cubriendo historias tan difíciles como necesarias.
Nick tenía “una cualidad desarmante”, dijo Rafael, que hacía que las personas se sintieran en confianza frente a su lente.
“Así era como lograba capturar momentos auténticos de alegría, tristeza y todo lo que hay entre medio”, dijo.
Lo que Rafael más extraña de trabajar con Nick no son necesariamente los grandes reportajes o los viajes a lo largo de la frontera, sino los espacios entre una asignación y otra. Esos momentos de pausa en los que podían hablar y bromear sin prisa.
“Tenía un conocimiento vasto y una vida marcada por experiencias tan singulares que sentía que siempre estaba aprendiendo algo nuevo de él”, dijo.
Buscando documentar comunidades subrepresentadas
Esa conexión que Nick cultivaba con comunidades subrepresentadas —esa capacidad de captar la esencia de una historia a través de imágenes con sensibilidad y un toque de arte— es precisamente lo que Valeria espera encontrar en los fotógrafos que apliquen a la beca.
“Queremos darle la beca a un periodista que pueda hacer este estilo de periodismo documental, que se pueda tomar un tiempo para captar las imágenes, pasar un tiempo con las personas”, dijo.
“Son tiempos en los que las noticias no se detienen”, reconoció Valeria. Por eso busca a un fotógrafo que, con tiempo —siete meses o incluso un año— pueda documentar una historia con profundidad.
“Estamos viviendo un tiempo en que los periodistas tienen que salir a la carrera a cubrir una cantidad de cosas”, dijo. “Queremos darle la oportunidad a un periodista comunitario, fotógrafo, de darse una pausa y enfocarse en un proyecto”.
A través de donaciones locales e internacionales, espera recaudar 20,000 dólares para apoyar la “Nick Oza Visual Fellowship” a nivel nacional. Las contribuciones son deducibles de impuestos y pueden hacerse en línea hasta el 31 de mayo.
Valeria imagina que la beca pueda mantenerse año con año. “La idea es seguir buscando fondos y conectarnos con otras organizaciones especializadas en el periodismo visual para que pueda quedar instalada”.
Bajo el sol del atardecer, Diane y Valeria caminan juntas hacia el mural. Forman un corazón con sus manos, mientras la imagen de Nick, su amigo y mentor, se eleva sobre ellas.
Dianna Náñez contribuyó a este artículo

