Bunny Beatdown se abre paso entre una pared cerrada, sus patines apenas se mantienen dentro de la línea de la pista plana mientras maniobra para superar a la última defensora del grupo. Suena el silbato y la banca de Tucson Roller Derby estalla en porras. Para Bunny Beatdown, esto no es solo un juego; es un espacio donde se siente empoderada para ser ella misma: una mujer latina, femenina y trans.
“Fue como el primer espacio donde nadie cuestionó que yo fuera una mujer, y fue realmente, realmente genial. Estaba lleno de personas queer. Fue uno de los primeros lugares en los que estuve después de salir del clóset”, dijo.
La trayectoria de Bunny Beatdown en el roller derby comenzó con su transición de género, recién egresada de la universidad en California, y continuó con Tucson Roller Derby cuando se mudó a Arizona. Tucson Roller Derby se fundó en 2003 y es la primera y más antigua liga de roller derby en Tucson, además de ser una de las primeras ligas de la Women’s Flat Track Derby Association en el mundo.
Somos un equipo inclusivo en cuanto al género que promueve el respeto y el empoderamiento, de modo que les jugadores se apoyen mutuamente y celebren las fortalezas individuales mientras construyen la cohesión del equipo, señala Tucson Roller Derby sobre sus valores en el sitio web de la liga.

Bunny Beatdown, que es su nombre en el roller derby, juega como jammer para el equipo Javelina Havoc de Tucson Roller Derby y sabe de primera mano lo que significa encontrar ese tipo de apoyo.
“Puedo ser trans sin disculpas, de maneras que serían realmente incómodas en otros espacios”, dijo.
En un momento en que les atletas trans están siendo objeto de escrutinio, debate e incluso legislación en Estados Unidos, Tucson Roller Derby sigue formando parte de un movimiento más amplio dentro del roller derby que desafía activamente las normas de género y apoya a les atletas LGBTQIA+.

Lana Del Slay, la actual presidenta de Tucson Roller Derby, se identifica como intersexual o intersex, un término general para las personas que nacen con variaciones en sus cromosomas, hormonas u órganos reproductivos que no se ajustan a las definiciones típicas de los cuerpos masculinos o femeninos.
Para ella, proteger a les atletas trans también significa proteger a les atletas intersexuales.
“La gente suele pasarlo por alto, pero los derechos trans también son derechos intersexuales”.
Y la legislación que excluye a atletas trans también afecta a personas intersexuales en el deporte.
“No sólo estás creando todas estas barreras y exclusiones para las personas que se identifican de cierta manera, sino que también lo haces para las personas que nacen de cierta manera”, dijo Lana Del Slay, en referencia a les atletas intersexuales que nacen con características físicas que existen fuera de las estrictas nociones binarias de lo masculino y lo femenino.

Papa Rosh, quien juega en el equipo como blocker trans no binario, ha seguido su pasión por el roller derby mientras explora su identidad de género.
“Cambié a los pronombres elle/elles, justo en las primeras semanas después de unirme a Tucson Roller Derby”, dijo sobre su decisión de seleccionar pronombres neutrales de género.
Al principio, a Papa Rosh le preocupaba que conectar más con su lado masculino pusiera en riesgo su lugar en la liga. Pero su identidad y expresión de género en evolución no han sido un obstáculo, ni para jugar roller derby ni para construir comunidad.

“Ha sido realmente genial ver las formas en que eso no cambia nada, ni importa. La gente jugaba conmigo antes de que empezara a tomar hormonas. Todavía juegan conmigo ahora, y no hay duda de que sigo siendo parte de Tucson Roller Derby de la misma manera que antes”, dijo Papa Rosh.
La pista también es un espacio donde jugadoras como Bunny Beatdown pueden desafiar sus propias ideas arraigadas en la sociedad sobre el género.

“La parte física, el deporte, la intensidad son cosas que mi cerebro condicionado por el género considera ‘cosas de hombres’. Y aquí estoy yo con un montón de personas que no son hombres haciendo esas cosas y comportándose así”, dijo Bunny Beatdown.
Después de un juego en Mesa a principios de este año, el equipo salió a comer y tomar algo. Se sentaron alrededor de una fogata y hablaron sobre el partido y sobre sus vidas fuera del roller derby.
Bunny Beatdown estaba radiante, y no era solo por el resplandor de las llamas de la fogata.
“Estoy tan agradecida de ser parte de un grupo tan solidario. Les quiero. Son tantas endorfinas. Me hace sentir que vale la pena vivir”.
Traducción: Alessandra De Zubeldia


