La escena en la reunión del 10 de diciembre de la Comisión de Planeación de Marana fue un recordatorio a muchas de las reuniones públicas recientes en Tucson: un público abarrotado escuchando una propuesta elaborada para un gran centro de datos y una pila de tarjetas de oradores que representaban, en su mayoría, oposición.

Muchos de los protagonistas también eran reconocibles: Beale Infrastructure, junto con el apoyo de algunos defensores del desarrollo empresarial y de la construcción, impulsando el centro de datos por un lado. Y por el otro, residentes preocupados —incluidos muchos miembros de No Desert Data Center Coalition — oponiéndose con fuerza.

Los argumentos siguieron el mismo patrón.

Sue Ritz, la primera persona en hablar durante el llamado al público, expresó su preocupación de que el auge nacional en la construcción de centros de datos fuera parte de la última burbuja tecnológica.

“Este es un proyecto especulativo”, dijo Ritz, marcando lo que sería una especie de estribillo durante gran parte de la reunión. El llamado al público, para ese único punto en la agenda, incluyó a más de dos docenas de oradores y duró más de dos horas, extendiéndose hasta después de las 8:30 de la noche.

Beale espera desarrollar 600 acres en el norte de Marana, cerca de Luckett Road y West Hardin Road, en un enorme centro de datos durante los próximos diez años. Según un comunicado de prensa de Beale, repetidamente citado por sus abogados y representantes en la reunión, se estima que el centro de datos “genere 407 millones de dólares en ingresos fiscales estatales, del condado y locales” durante la próxima década.

El proyecto, según el comunicado de Beale, se describe como “de bajo consumo de agua” y generaría alrededor de 4,200 empleos de construcción durante los próximos cinco a diez años, además de ofrecer hasta 400 empleos permanentes.

Pero la reunión, técnicamente, giraba en torno a un solo asunto: si la Comisión de Planeación de Marana debía recomendar al Concejo Municipal de Marana la rezonificación de dos parcelas de terreno para permitir la construcción del centro de datos.

En 2024, el Municipio de Marana introdujo una nueva ordenanza para regular futuros centros de datos, que exige que los desarrolladores realicen estudios de ruido, aseguren que la fuente de electricidad sea suficiente, evalúen las necesidades energéticas futuras, estimen el consumo anual de agua, detallen de dónde provendrá el agua y expliquen cómo el centro de datos cumplirá con todos esos requisitos.

Keri Silvyn, abogada que representa a Beale, enfatizó el cumplimiento de la empresa durante una presentación ante la comisión.

“Nuestro trabajo esta noche es demostrar que cumplimos con la ordenanza del municipio”, dijo. “Estamos cumpliendo al 100% con la ordenanza”.

Silvyn destacó que el centro de datos usaría “tecnología de enfriamiento basada en aire”. Dijo que Beale escuchó a personas en otras jurisdicciones, incluyendo el condado de Pima, que decían que no había suficiente agua en el desierto para enfriar un centro de datos.

Silvyn dijo que Beale realizó una reunión virtual con vecinos en noviembre, a la cual asistieron 10 personas. Señaló que la única pregunta después de la presentación fue la fecha prevista de apertura del proyecto. Dijo que sería en 2029.

Keri Silvyn, abogada que trabaja para Beale Infrastructure, presenta el caso a favor de un enorme centro de datos en Marana durante una reunión de la Comisión de Planeación el miércoles 10 de diciembre de 2025. Foto de John Washington.

“Tantos riesgos e incógnitas”

La cámara del municipio de Marana estaba llena, con gente de pie y más personas desbordándose hacia el vestíbulo. Algunos sostenían carteles en contra del centro de datos y a veces aplaudían comentarios de apoyo.

Sue Ritz, veterana de la Guardia Nacional del Ejército de Estados Unidos, fue la primera oradora durante el llamado al público y marcó el tono de la oposición al centro de datos.

“Como ingeniera, tengo preguntas”, dijo Ritz, hablando fuerte en el micrófono. “Si este centro de datos consume tantos megavatios de energía, ¿qué impacto tendrá en los clientes residenciales? Si no hay suficiente energía, ¿quién va a perder su electricidad primero?”.

“Recuerden los PFAS”, dijo Ritz, refiriéndose a los contaminantes químicos que han infiltrado el suministro de agua de Marana. “Nadie sabía lo que no sabía, pero ahora el municipio tiene que pagar millones de dólares para la limpieza de los PFAS”, dijo.

Otro orador dijo que no estaba inherentemente en contra de un centro de datos, pero quería protecciones vinculantes y exigibles contra aumentos en las tarifas eléctricas u otras facturas de servicios.

Jackie McGuire, una analista de seguridad, subrayó que la proliferación de la construcción de centros de datos es una burbuja que pronto estallará.

“¿Vale la pena traer un proyecto con tantos riesgos e incógnitas?”, preguntó otro orador a la comisión.

Daniel Trejo, un veterano que dijo tener a dos familiares enterrados en el Cementerio Conmemorativo de Veteranos de Arizona en Marana, comentó que no sería justo para quienes descansan ahí permitir la contaminación, el ruido y el tráfico que teme que traería el centro de datos.

Varios oradores señalaron que no había un usuario final establecido —o al menos identificado— para el proyecto. Uno de ellos incluso amenazó con promover una revocación de mandato contra los comisionados.

Diversos participantes también expresaron preocupación por otro posible desarrollo en Marana: un posible centro de detención del ICE.

Mientras tanto, líderes empresariales locales enfatizaron el progreso y las oportunidades que un centro de datos podría traer a Marana, así como posibles beneficios para la seguridad nacional.

Trico Electric sería la encargada de suministrar electricidad al posible centro de datos. La empresa es una cooperativa eléctrica sin fines de lucro cuyos miembros comparten su propiedad e infraestructura.

Brian Heithoff, director general de Trico Electric, dijo que se requerirían compromisos contractuales para que Beale cubra posibles incrementos en la generación de energía.

“Si el costo de construcción supera los costos actuales de generación”, dijo Heithoff, “el centro de datos paga la diferencia. Esto protege a nuestra comunidad y la salud financiera de la cooperativa”.

Heithoff añadió que, dependiendo del uso constante y los pagos del centro de datos, la compañía proyecta que el próximo aumento en tarifas podría retrasarse tres o cuatro años.

Trabajadores de la construcción también se acercaron al micrófono para expresar apoyo al proyecto.

Un voto unánime

Después de cerrar el llamado al público, Dave Bowen, uno de los comisionados, preguntó a Silvyn si era cierto, como varias personas habían afirmado, que Beale nunca había completado la construcción de un centro de datos.

“Beale tiene varios proyectos en distintas etapas de desarrollo”, dijo Silvyn, pero reconoció que la empresa aún no ha completado la construcción de un centro de datos.

Sharon Tyson, otra comisionada, dijo que al público puede no gustarle la manera en que los comisionados votan, “pero sí los escuchamos”.

Tras lo que derivó en más de tres horas de discusión, la comisión votó por unanimidad, 6-0, a favor de recomendar al ayuntamiento que reclasifique el uso del suelo para permitir el desarrollo de un centro de datos.

Después de la votación, muchas personas en la audiencia se levantaron, abucheando y gritando: “¡Vergüenza!” y “¡Debería darles vergüenza!”.

Después de que la mayoría del público salió, la comisión continuó con el siguiente punto de la agenda.

Traducción: Beatriz Limón

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Yana Kunichoff is a reporter, documentary producer and Report For America corps member based in Tucson. She covers community resilience in Southern Arizona. Previously, she covered education for The Arizona...