El Museo Estatal de Arizona ha permanecido cerrado por más de un año después de que la Junta de Regentes de Arizona declinó actuar sobre una solicitud de financiamiento por 50 millones de dólares en 2024. Ahora, líderes de la Universidad de Arizona dicen que están buscando un camino alternativo para avanzar.
En septiembre de 2024, la universidad solicitó 50 millones de dólares en bonos de ingresos del sistema para el mantenimiento del museo, incluidas reparaciones eléctricas y de plomería. En ese momento, la junta rechazó financiar el museo. El regente Gregg Brewster señaló: “Preferiría ver que destinemos entre 50 y 90 millones de dólares a pulir a los jóvenes de Arizona mediante educación financiada por el estado, en lugar de ver a la UA tener que salir a dar explicaciones porque el estado ha ignorado este proyecto durante años y años”.
El Museo Estatal de Arizona es operado por la Universidad de Arizona, pero la ley estatal coloca la responsabilidad de su gestión en la Junta de Regentes de Arizona.
Ubicado en edificios históricos cerca de Old Main, el museo ha formado parte de la Universidad de Arizona desde su fundación en 1893. Alberga más de 13,000 años de tesoros culturales, pero se encuentra en una situación urgente de necesidad de reparaciones.
Ahora, la administración universitaria trabaja para reabrir el museo en un edificio diferente, con un plan que no depende de la solicitud original de 50 millones de dólares.
La Junta de Regentes aprueba un aumento de tarifas mientras la administración de la UA explora opciones
En septiembre, la junta aprobó planes para aumentar las tarifas y cuotas hasta en un 265%. Los incrementos afectan a cualquier persona u organización que realice proyectos en tierras estatales de Arizona que requieran cumplimiento en materia de recursos culturales, incluidas compañías de servicios públicos, agencias gubernamentales, programas de conservación y socios tribales.
“Las tarifas actualizadas ayudan a garantizar que estos servicios altamente especializados cuenten con el apoyo adecuado sin depender de los ingresos por colegiaturas”, dijo Mitch Zak, portavoz de la universidad, en un comunicado enviado a Arizona Luminaria.
El cambio incluye aumentos en las tarifas administrativas, profesionales y de servicios especializados, así como en las cuotas de curaduría —es decir, los costos para almacenar materiales de archivo—. El incremento no afectará a los visitantes del museo, el cual permanece cerrado desde agosto de 2024.

En 2024, miembros del consejo del museo dijeron que esperaban que el estado asumiera parte de la responsabilidad para remediar el edificio, pero ese plan no ha avanzado.
“No ha habido nuevos desarrollos respecto al Museo Estatal de Arizona”, dijo Nick Opich, portavoz de la junta, en un comunicado enviado a Arizona Luminaria.
Ahora, la Universidad de Arizona (UA) señaló que está haciendo planes sin depender de una eventual aprobación de la solicitud de 50 millones de dólares.
“En los últimos meses, el equipo de gestión de instalaciones de la universidad ha estado evaluando las condiciones del edificio y desarrollando opciones. Se espera que presenten una recomendación a la administración a principios del verano, que haga el mejor uso posible de recursos limitados”, dijo Zak.
La presidenta del consejo del museo, Maura Raffensperger, señaló que la nueva administración bajo el liderazgo del presidente de la UA, Suresh Garimella, ha sido de gran ayuda y está comprometida con el avance del museo.
“Están trabajando en ello todo el tiempo. Es un tema muy complejo: se trata de cientos de miles de artefactos y es algo monumental. Es una tarea monumental”, dijo Raffensperger. “La dirección que está tomando la administración actual es muy positiva”.
Una solución de tres edificios
Las mejoras al antiguo edificio del museo —conocido como el Edificio Norte o Edificio Raymond H. Thompson— se han detenido debido a la falta de financiamiento por parte de la Junta de Regentes. Sin embargo, Raffensperger dijo que la administración está trabajando en una solución que involucra tres edificios.
Explicó que el plan es abrir el Edificio Sur al público. No obstante, actualmente están buscando una nueva instalación externa, fuera del campus, de 40,000 pies cuadrados para curaduría e investigación, que albergue las colecciones de investigación arqueológica que actualmente se encuentran en el antiguo espacio público.
“El Edificio Sur está lleno de repositorios arqueológicos que, por ley, estamos obligados a conservar, por lo que necesitamos un espacio de almacenamiento para todo lo que hay en ese edificio, de modo que podamos abrirlo como un espacio público”, dijo.
Estas colecciones continúan creciendo, expandiéndose en promedio alrededor de 1,000 pies cúbicos por año.
Esta reubicación liberará los dos edificios históricos existentes del museo dentro del campus. Estos dos edificios en el campus serán entonces redestinados a la educación y a la divulgación pública, proporcionando más espacio para la enseñanza, exposiciones, laboratorios de investigación y salas multiusos para diversos programas dirigidos al público.
Sin embargo, el Edificio Norte todavía presenta graves problemas de mantenimiento, entre ellos cableado eléctrico original de hace 100 años recubierto de madera, así como sistemas de alarma y supresión de incendios obsoletos.
“Aunque la universidad ha hecho una prioridad tratar de que el Edificio Sur pueda volver a abrir al público y ha aprobado ciertas actualizaciones para ese edificio, el Edificio Norte no es una prioridad para la universidad en este momento”, dijo Raffensberger.
La universidad no ha definido un cronograma y el museo ha cambiado el aviso en su página del museo que hace un año decía “estamos cerrados por un período de tiempo temporal prolongado (probablemente 2 años)” a “actualmente no hay ningún plan para reabrir el edificio [Norte]”.
A pesar de las condiciones del Edificio Norte, Raffensberger señaló que algunas bóvedas cuentan con entornos protegidos y pueden visitarse mediante recorridos privados, contactando a Darlene Lizarraga, directora de mercadotecnia del museo.
Beth Murfee Deconcini, vicepresidenta del consejo del museo, dijo que su principal preocupación es reabrir un espacio público para que las personas puedan conocer todo lo que las colecciones tienen para ofrecer.
“Me encuentro constantemente con personas que recuerdan que cuando estaban en la escuela visitaron el Museo Estatal de Arizona en excursiones escolares, o con sus padres, o ambas cosas, y que fue una parte increíble de su infancia, de su crecimiento y de su comprensión de dónde viven, así como de la historia, la innovación y la resiliencia de la gente de este estado”, dijo Murfee Deconcini. “Cuanto más tiempo pasemos sin un espacio público, más personas dejarán de tener esa experiencia”.
Traducción: Beatriz Limón


