¿Recuerdas el portapapeles con la hoja para anotar la entrada y salida en tu clase de quinto grado?

¿O el pase para salir del salón que estaba amarrado a un destapador de baño o a un vaso de laboratorio de química, que tenías que cargar por los pasillos —como si ese fuera el pase oficial— hasta el baño?

Salir de un salón de secundaria o preparatoria para ir a la enfermería, al baño o a la biblioteca podía ser humillante o disruptivo.

Para muchos estudiantes y maestros del área de Tucson, ese sistema torpe ha sido reemplazado.

Según educadores, el pase digital para pasillos es una solución para optimizar los descansos en las aulas y controlar la presencia de alumnos en los pasillos. Este sistema se está explorando y expandiendo por todo el sur de Arizona.

“Creo que es más fácil que hacerlo a la antigua, porque antes tenías que escribirlo y registrarte al salir”, dijo Teya Keena, estudiante de segundo año en Ironwood Ridge. “Ahora no tienes que interrumpir a nadie”.

En el Distrito Escolar Unificado de Tucson (TUSD, por sus siglas en inglés), 15 escuelas están utilizando el pase digital en distintos niveles, dependiendo de cada plantel y sus necesidades. El programa comenzó en mayo de 2024 en la escuela secundaria Mansfeld. Este ciclo escolar se sumaron cinco preparatorias.

La transición ha sido sencilla y la implementación ha variado según la escuela, explicó Rabih Hamadeh, director de tecnología del TUSD.

“Hay varias ventajas (con el nuevo sistema)”, dijo Hamadeh. “El tema número uno para nosotros como distrito es asegurarnos de que nuestros estudiantes estén seguros. Es decir, la seguridad de la escuela y saber dónde se encuentra el estudiante en todo momento, quién va de una clase a otra”.

En TUSD, los estudiantes piden un pase al maestro y este se registra mediante el ID del alumno en la plataforma educativa existente Synergy, que es utilizada por padres, estudiantes y educadores para todo: desde revisar calificaciones y enviar mensajes directos hasta tomar asistencia. El sistema registra el destino, el estudiante sale del aula (a menudo con una hoja de papel de color en la mano para que los monitores sepan a dónde se dirige) y luego se registra nuevamente con el maestro al regresar al salón.

En la preparatoria Sahuaro High School, donde el programa comenzó el otoño pasado, el reingreso al salón es “un poco engorroso” para los maestros, dijo el director Bobby Estrella. “Tienen que detener lo que están haciendo, regresar al sistema y registrarlos de nuevo. Así que el proceso de check-in es algo en lo que vamos a trabajar ahora”.

El programa permite a las escuelas rastrear datos e identificar tendencias, explicó Estrella. “Entonces podemos empezar a analizar”, dijo. “¿Estos problemas están afectando la seguridad de la escuela o su cultura? Principalmente, ¿están afectando el aprendizaje? ¿Existen correlaciones reales?”.

Dado que Synergy ya se utilizaba en las 88 escuelas del TUSD, no hubo ningún costo inicial. Era una función incluida en el sistema existente. Las escuelas gastaron entre 300 y 500 dólares por dispositivo para un aula, un asistente de asistencia o un monitor de pasillo, si no contaban con uno, explicó Hamadeh. El total es inferior a 25,000 dólares, añadió.

En el Distrito Escolar Amphitheater, los quioscos reciben a los estudiantes que llegan tarde en la oficina principal. Los alumnos escanean su identificación o ingresan su número de ID y una impresora emite un recibo en papel. Los estudiantes llevan ese comprobante al salón (como un pase de retardo), pero el sistema ya los ha registrado como presentes en la escuela y en camino al aula.

Amphi utiliza Infinite Campus como su plataforma educativa y sus tres preparatorias comenzaron a usar el programa de pases este año. Las escuelas emplean Chromebooks, computadoras y escáneres existentes, y el software dentro del sistema tuvo un costo de 23,700 dólares, según el distrito. Los pases digitales se implementarán en las secundarias el próximo año sin costo adicional.

“Hace que los estudiantes lleguen más rápido al salón porque no tienen que hacer fila para obtener un pase físico. Ahorra mucho tiempo”, dijo Michael Warrick, analista y capacitador de sistemas de información estudiantil de Amphi.

Después de que un estudiante solicita un pase, se activa un temporizador, hay tiempos preestablecidos según la actividad, por ejemplo, cinco minutos para ir al baño.

“Sabemos en cualquier momento del día qué estudiantes están fuera del salón”, dijo Warrick. “Tenemos una lista de qué estudiantes estuvieron en qué lugar y también podemos limitar a qué baños pueden ir”.

Durante la observación de un salón esta semana, el director de Ironwood Ridge High School, Oranté Jenkins, dijo que vio el sistema de pases en acción y que la maestra comentó estar “muy satisfecha con la forma en que está funcionando”.

“Algunos maestros usan registros, pero de manera general teníamos pases físicos. Aquí en Ridge usamos ambos. Creamos pases físicos, los codificamos por color y los cambiamos periódicamente”, explicó Jenkins. “Implementar un nuevo currículo es muy distinto a implementar algo tan procedimental como esto. Siempre hay cosas nuevas e innovadoras, pero este tipo de cambio es diferente”.

Makenna Chulick (izquierda) y Teya Keena son estudiantes de segundo año en la Escuela Preparatoria Ironwood Ridge. Fueron homenajeadas en la reunión de la Junta Directiva de las Escuelas Públicas de Amphitheatre esta semana como estudiantes de arte. Crédito de la foto: Shannon Conner

Restringir quién puede reunirse, dónde y cuándo, es uno de los beneficios del nuevo sistema de pases, según dicen los administradores. Esa moderación no pasa desapercibida para los estudiantes.

“Y ahora puedes rastrear a dónde van los estudiantes”, dijo Keena, quien forma parte del equipo de animación de los Nighthawks.

El seguimiento de movimientos es una ventaja, afirman administradores y personal escolar, que buscan limitar que grupos de estudiantes se reúnan en pasillos o baños durante el horario de clases.

Pero en una escuela de Oregón, un padre trazó un límite el verano pasado cuando demandó al Distrito Escolar de Beaverton por la recolección de esos datos. Argumentó que viola sus derechos como padre y otorga al personal acceso a una cantidad excesiva de información estudiantil. Su hija, que cursa la secundaria, le dijo que se sentía ansiosa e incómoda con el nuevo proceso de asistencia de su escuela y el sistema de seguimiento de pases.

Administradores locales aseguran que estos datos ya existían, pero que ahora se registran de una manera más ágil. Y, como ocurre con cualquier tecnología, a veces el sistema puede fallar o presentar problemas.

“Creo que la única desventaja es la computadora. A veces se cierra la sesión y eso lo complica cuando falla. Es como cuando se cae el Wi-Fi en todos lados”, dijo la atleta de Ironwood Ridge, Makenna Chulick, de 15 años.

“A veces me pone nerviosa, pero estoy bastante segura de que es bastante seguro”, agregó Chulick. “Y solo son como cinco minutos o algo así”.

Traducción: Beatriz Limón

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Shannon Conner is the education solutions reporter for Arizona Luminaria supported by a grant from the Arizona Local News Fund. A reporter and editor, Shannon’s work has appeared in sports and news...