Cientos de personas recorrieron el viernes las hileras de anaqueles con piedras preciosas y relucientes en la Feria de Gemas de la Calle 22 en Tucson, pero la menor afluencia de visitantes y la escasez de personal apuntaron a un inicio de temporada más tranquilo este año. Los vendedores dicen que las tormentas invernales, los temores relacionados con la inmigración y el aumento de los aranceles están afectando a uno de los eventos anuales más grandes de la ciudad.
Este año, la ciudad alberga 56 ferias de gemas como parte de la temporada, y la de la Calle 22 se encuentra entre las más concurridas.

Credit: Carolina Cuellar
Aún así, grupos de puestos permanecían vacíos en distintas áreas del recinto. Las tormentas invernales interrumpieron los viajes, dejando a algunos vendedores y asistentes sin poder volar a Tucson antes de la inauguración de la feria.
El segundo día del evento también coincidió con grandes manifestaciones contra ICE en Tucson, que obligaron al cierre temporal de decenas de negocios locales.
César Martínez, quien ha asistido a la feria de gemas tanto como vendedor como comprador durante 19 años, dijo que la escasez de personal ha sido un reto este año.
“Este año ha habido una serie de problemas porque estamos cortos de personal. El año pasado había muchos trabajadores latinos, y este año no hay nadie, o sea, nadie”, dijo en español. “Entonces, ninguna de las personas que trabajaron el año pasado regresó. Me imagino que es por la situación (migratoria)”.
Aunque Martínez dijo que no estaba al tanto de las protestas locales, sí ha notado impactos más amplios vinculados al clima político actual, incluidos precios más altos y una menor asistencia.
“La inestabilidad global, porque lo que está pasando en este país no solo está afectando a las personas con problemas migratorios ni algo así, sino que en general el mundo tiene miedo”, dijo.
Con sede en Estados Unidos y Colombia, Martínez vende esmeraldas y dijo que los precios récord de metales preciosos como el oro y la plata, así como los aranceles, han afectado a los vendedores en toda la feria.
“Muchos europeos han dejado de venir porque no quieren arriesgarse a tener problemas con visas y cosas así, así que han dejado de viajar en general”, dijo. “Lo que ha afectado mucho son los aranceles, por ejemplo, los de India son del 50%”.
Arizona Luminaria habló con dos vendedores en dos ferias de gemas que reportaron menos expositores y una menor afluencia de público este año, aunque muchos señalaron que aún es demasiado pronto para predecir las cifras finales de asistencia. Varios vendedores también dijeron que tuvieron dificultades para encontrar trabajadores que ayudaran a montar los puestos, y atribuyeron la escasez a que trabajadores latinos sin ciudadanía están siendo más cautelosos al aparecer en espacios públicos.
Alfredo, un vendedor de obsidiana de México que asiste a la feria por décimo año, dijo que ha notado menos clientes y precios más altos, pero ninguna interrupción importante. Pidió que no se usara su apellido por temor a represalias.
“Hay un poco menos de gente, eso es cierto”, dijo Alfredo en español. “No ha venido la misma cantidad de clientes”.
En general, dijo que no se siente con miedo y que no ha visto diferencias significativas en comparación con años anteriores.
Por sexto año, Su-Ata opera un puesto en la Feria de Gemas de la Calle 22 que presenta joyería, arte y medicina tradicional de comunidades indígenas de Centro y Sudamérica.
“Este es el segundo día desde que comenzó la exhibición, así que la concurrencia no es tan grande como solía ser; eso es algo que he notado”, dijo Su-Ata.
Residente de California, Su-Ata dijo que no estaba al tanto de las protestas contra ICE en Tucson, pero que tuvo dificultades para encontrar trabajadores que lo ayudaran a montar su puesto.

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“En cada feria a la que voy contrato a gente local, pero este año fue un poco más difícil encontrar personas que pudieran ayudarnos”, dijo. “Hay mucha menos gente, especialmente personas hispanas, y nos costó más encontrar ayudantes”.
Aunque no vive en Tucson, no es ajeno a las realidades del clima político actual.
“Cuando veo a la patrulla fronteriza, es como lo que veo a menudo en Tucson. Pienso: ‘Oh, me pregunto qué está pasando. Me pregunto si van a hostigar a alguien’”, dijo.
Como inmigrante con vínculos con América Latina, Su-Ata dijo que siente el miedo y la estigmatización en su comunidad de origen en California. También siente ansiedad por la desconfianza hacia las fuerzas del orden.
“Normalmente están ahí para imponer la paz. Pero cuando se convierten en una amenaza para nuestra paz, para nuestra paz interior, para empezar— entonces definitivamente eso nos afecta en nuestro sistema nervioso, en nuestros comportamientos”, dijo.
Traducción: Beatriz Limón


