La Universidad de Arizona ha retirado al Senado de Profesores su papel en la aprobación de títulos honoríficos, un cambio que, según líderes del profesorado, debilita la gobernanza compartida y refleja una creciente fricción con la administración universitaria.
Anteriormente, el Senado de Profesores —un órgano representativo del profesorado que incluye cargos electos— debía aprobar formalmente las nominaciones a títulos honoríficos. Pero una comunicación de la oficina del presidente Suresh Garimella, publicada en noviembre, mostró que él cambió esa política.
“Eso no augura nada bueno para la gobernanza compartida”, dijo Leila Hudson, presidenta del Senado de Profesores y profesora asociada en la Escuela de Estudios de Medio Oriente y África del Norte.
Los títulos honoríficos son distinciones simbólicas otorgadas a personas por logros destacados, sin requerir cursar clases ni completar un programa académico.
“Pensamos que probablemente se trataba de un simple malentendido por su parte y que podríamos convencerlo con lógica y razón”, dijo Hudson.
Participe
La Junta de Regentes de Arizona se reunirá en sesión pública el jueves.
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La reunión se llevará a cabo en la siguiente dirección:
Centro Paul y Alice Baker para Medios Públicos, 2685 S. Catalyst Dr., Tucson, AZ 85713, Estudio A, Sala 110
Ahora, un comité designado por el presidente, que incluye a profesores regentes y al secretario del profesorado, es el encargado de la aprobación. Hudson dijo que la participación del Senado de Profesores funcionaba como una salvaguarda y que los desacuerdos sobre las nominaciones eran poco comunes.
“Esta revisión y aprobación confidencial es básicamente gestión de riesgos. Se protege la reputación de todos al realizar una debida diligencia seria y confidencial”, dijo. “Solo hay un caso en la última década en el que hubo algún desacuerdo”.
Hudson explicó que esos desacuerdos ocurren a puerta cerrada, por diseño.
“Está diseñado para evitar la vergüenza que resultaría de una candidatura mal evaluada. Y ojalá el público nunca se entere de ese caso ni de ningún otro en el que fue el profesorado quien señaló la improcedencia”, dijo Hudson.
En 2015, la entonces presidenta de la universidad, Ann Weaver Hart, planeaba otorgar un título honorífico a Bill Cosby. La nominación fue retirada en medio de acusaciones de violación y una posterior condena que involucró a la exjugadora de baloncesto de la UA, Andrea Constand. La condena fue anulada en 2021.
El Senado de Profesores presentó una moción en enero instando al presidente Garimella y a sus delegados a continuar utilizando los procedimientos establecidos en 2006 para otorgar títulos honoríficos, los cuales implican revisión y aprobación confidencial por parte del Senado de Profesores. La moción fue aprobada en febrero con 42 votos a favor, cuatro en contra y dos abstenciones.
Hudson señaló que la explicación técnica del presidente para el cambio fue que no creó una nueva política, sino que derogó una existente que había estado vigente durante 20 años.
El portavoz de la universidad, Mitch Zak, dijo en un comunicado a Arizona Luminaria que el cambio “es consistente con sus instituciones pares” y que “el profesorado está formalmente incluido en el proceso, la evaluación de candidatos se fortalece mediante una revisión estructurada y la responsabilidad final recae en el presidente”.
Hudson afirmó que los procedimientos de otras universidades sobre la concesión de títulos honoríficos no deberían influir en las operaciones de la UA.
“Respondimos que eso no tiene nada que ver con nosotros. Tenemos reglas, políticas y procedimientos bien establecidos, sin mencionar la tradición académica”, dijo.
En protesta por el cambio de regla, Hudson se niega a encabezar la procesión del profesorado o portar la maza durante la ceremonia de graduación. En una carta dirigida a Garimella con fecha del 6 de abril, señaló que esto se debe a “su flagrante violación de la práctica académica y de la ley de Arizona”.
Además, Hudson dijo que desaconseja a otros miembros del profesorado ocupar su lugar y notificará a futuros recipientes de títulos honoríficos “de manera formal sobre su incumplimiento del protocolo y la ley mediante maniobras legalistas que algunos especulan pudieron haber sido diseñadas para asegurarle un aumento salarial ‘en riesgo’ por parte de la Junta de Regentes de Arizona”.
Hudson concluyó la carta: “¿Puedo sugerir que usted mismo lleve la maza ceremonial de la universidad en la procesión, o que lo haga alguno de sus amigos designados o asesores políticos o financieros?”.
Para los líderes del profesorado, este cambio de política es solo un ejemplo de una erosión más amplia de la gobernanza compartida.
El ex presidente de la UA, Robert Robbins, firmó y acordó un memorando de entendimiento en 2022, casi cinco años después de asumir el cargo, en el que se detallaban el marco y los principios de la gobernanza compartida en la universidad. Garimella, en su segundo año como presidente, se ha negado a firmarlo.
“Ahora hemos tenido la oportunidad de conocernos un poco mejor y su negativa a respaldar o participar en la creación de un nuevo memorando de entendimiento con el profesorado —como sí lo hizo su predecesor Bobby Robbins— hace parecer que se trata de una estrategia deliberada para intentar relegar al profesorado y ponerlo en su lugar”, dijo Hudson.
Traducción: Beatriz Limón


