Un cactus color tierra, apenas tocado por pinceladas verdes, abre los brazos hacia el cielo de Arizona bajo dos nubes delineadas en azul rey. El cactus es Rosa, una niña colombiana de 9 años que decidió pintarse así antes de que ella y su familia decidieran autodeportarse. Tituló la obra “Adiós Tucson”.

“Arte de la Resistencia” se presenta en la galería de arte Free Associates, ubicada en un callejón detrás de Fourth Avenue. Crédito: Carolina Cuellar Credit: Carolina Cuellar

Junto al cactus aparece la figura de un hombre de brazos largos, grises y oscuros, del color del asfalto. Es el padre de un niño de 9 años que fue deportado y se marchó conduciendo lejos de su familia. Sus brazos se extienden como carreteras interminables y, en el estómago, carga una excavadora: el trabajo con el que sostenía a la familia. El niño la llamó “Me quiero ir”.

“Es a lo que se dedicaba su papá y simboliza el dolor visceral de perderlo”, dice en español Rosa, psicóloga y curadora de la exposición “Arte de la Resistencia”, quien pidió omitir su apellido por motivos de seguridad. La exposición se llevó del 13 al 17 de mayo.

Dos siluetas de tamaño natural hechas por dos niños en la sala trasera de la galería. Crédito: Carolina Cuellar Credit: Carolina Cuellar

Escondida en un callejón detrás del corredor comercial de Fourth Avenue, Free Associates, un pequeño edificio  convertido en galería de puerta verde pistacho y aire acondicionado de ventana, albergó una muestra de arte que contenía el dolor de las deportaciones y retrataba las heridas de la vida migrante. 

“Los niños y jóvenes que participan, todos han estado en taller procesando conflictos emocionales, situaciones familiares que tienen que ver con los problemas de migración o que están afectados por ICE”, dice Rosa con voz suave.

Los artistas tienen entre 7 y 19 años y transmiten historias difíciles y recorridos emocionales a través de sus obras. Sus identidades permanecen ocultas porque Rosa quiere preservar su anonimato, aunque algunas piezas originales y reproducciones están a la venta para beneficiar directamente a sus familias.

“No están sus nombres, estamos protegiendo. Por eso es arte de la resistencia”, dijo.

Rosa trabaja con niños inmigrantes de la ciudad a través de un grupo de apoyo emocional llamado La Ristra, utilizando arteterapia para ayudarles a atravesar algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. 

Mientras camina por la galería iluminadas con el sol del atardecer, señala una pintura colorida de un hombre barbudo. La pintura, titulada “My papá”, muestra a un hombre sonriente y colorido, con ojos azules y piel naranja, sobre un fondo de garabatos de colores del arcoíris.

“Pintó a su papá. Su papá que ya pasó a mejor vida y no está aquí. Entonces, fue un proceso de duelo también muy muy interesante, muy bonito”, dijo Rosa.

En la galería de dos salas, paredes claras y marcos desiguales sostienen lienzos y papel. Tonos oscuros, colores vibrantes y collages forman el mosaico de las mentes y los procesos de sanación de los niños.

En la entrada, una obra de gran escala pintada por Rosa, “El Sueño de Coyolxauhqui”, inspirada en su propia experiencia en un refugio para víctimas de violencia doméstica, recibe a decenas de personas que acudieron a la apertura de la exposición el día miércoles.

Una obra de gran formato de Rosa titulada “El Sueño de Coyolxauhqui” adorna la pared junto a la entrada de la galería. Crédito: Carolina Cuellar Credit: Carolina Cuellar

Rosa dijo que una de sus piezas favoritas es la de una joven de 19 años titulada “Silencio”: una silueta, casi sin rasgos, con espinas alrededor de la garganta.

“Simbolizan lo doloroso que es hablar”, dice. Rosa pidió a la artista incorporar una mariposa como símbolo de transformación.

La sala principal incluye un trío de pinturas, entre ellas “Silencio”, con predominio del color negro y temas relacionados con la pérdida de la inocencia.

Una reproducción de “Silencio”, una de las piezas favoritas de Rosa, se encuentra en el centro de un trío de pinturas. Crédito: Carolina Cuellar Credit: Carolina Cuellar

“Al ser emigrantes, pues a veces no hay más apoyo que los hijos pequeños, ¿no? Se vuelven adultos muy rápido y ese fue su tema y bueno, pues sí, sí lloró mientras trabajaba”, dice Rosa.

Las historias de estos niños forman parte de los millones de inmigrantes afectados por las políticas migratorias más amplias y agresivas de la administración Trump. El Departamento de Seguridad Nacional ha afirmado que hubo más de 400 mil deportaciones y aproximadamente 1.6 millones de autodeportaciones.

PolitiFact ha cuestionado esa cifra, señalando que “se basó en una encuesta gubernamental con una muestra pequeña y un amplio margen de error”.

Graham Downing es dueño del espacio y lo donó para el evento. Dijo que el espíritu de la exposición coincide con la misión de Free Associates.

Una multitud socializa en la sala trasera de la galería durante el día de apertura de “Arte de la Resistencia.” Crédito: Carolina Cuellar Credit: Carolina Cuellar

“Mi visión siempre ha sido que sea muy, muy accesible”, dijo. “Hay múltiples piezas de arte fino de Rosa, quien organizó la exposición, y también hay trabajos creados mediante arteterapia por niños inmigrantes más pequeños, y eso también es muy hermoso”.

Conforme avanzaba la tarde, más personas seguían llegando al pequeño espacio.

Aunque Rosa avisó a los artistas y a sus familias que sus obras estaban expuestas, no estaba segura de que asistirían.

“Tal vez quieran comprobar si es cierto que su trabajo está exhibido. Es una sorpresa, pero también una fuente de motivación”, dice Rosa.

Afuera, el ruido de Fourth Avenue. Adentro, decenas de pinturas de niños migrantes permanecen, visibles, por fin.

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Carolina Cuellar is a bilingual journalist based in Tucson covering South Arizona. Previously she reported on border and immigration issues in the Rio Grande Valley for Texas Public Radio. She has an M.S....