Debajo del material áspero y sintético de una toga de graduación, Amira Angelo sentirá su vestido ceremonial apache: una falda roja de algodón, fluida y de tres niveles, con adornos negros en zigzag.
Su blusa está hecha con tela estampada de Hello Kitty en rojo, blanco y negro, con mangas abombadas y detalles a juego. Un cinturón conchos de plata esterlina y turquesa marcará su cintura. Sus aretes de chaquira colgarán de sus orejas.
Asomándose por debajo de la falda y de la toga estarán sus mocasines naranjas.
Ese atuendo tradicional es el que Amira usa en ocasiones especiales. Y el momento en que más deseaba llevarlo era durante su Danza del Amanecer, una ceremonia de transición a la adultez para niñas apache. Pero cumplió 13 años durante la pandemia de COVID-19, lo que impidió que el ritual sagrado pudiera realizarse. Ahora asiste a los ritos de paso de otras personas usando su vestimenta ceremonial.
Pero pronto, Amira, quien se identifica como Tohono O’odham, Navajo y Apache, honrará la culminación de su educación preparatoria en Star Academic High School vistiendo el vestido ceremonial confeccionado por su abuela.
“Lo importante para mí es que para la graduación voy a usar mi vestido tradicional de campamento con mis mocasines y mis joyas”, dijo Amira, señalando que esa conexión espiritual se siente correcta al concluir su educación pública.
Amira, de 18 años, es una de aproximadamente 2,200 estudiantes indígenas de último año de preparatoria en Arizona que combinarán culturas y celebrarán su logro usando tanto toga y birrete como su vestimenta ceremonial tribal.
Las reglas sobre cómo los estudiantes pueden hacerlo están guiadas por un manual de 53 páginas de la Oficina de Educación Indígena, un departamento del Departamento de Educación de Arizona, publicado hace un año. La guía formal llegó cuatro años después de que en 2021 se aprobara una ley estatal que protege a estudiantes pertenecientes a las 22 tribus reconocidas federalmente en Arizona. La ley establece que las escuelas públicas no pueden impedir que estudiantes indígenas usen vestimenta ceremonial tribal u objetos de importancia cultural durante las ceremonias de graduación.
Para algunos estudiantes indígenas, eso incluye plumas de águila y de halcón cola roja colgando de los birretes, o incorporar trabajo de chaquira, estolas, conchas y piedras.
Al menos 20 estados tienen leyes similares para proteger a estudiantes indígenas. Cuando Nuevo México se convirtió en el vigésimo en hacerlo, hace poco más de un año, Arizona tomó nota, dijo Elaine Mollindo, especialista en aprendizaje profesional de la Oficina de Educación Indígena.
Nuevo México actuó después de que una graduada Hunkpapa Lakota en Farmington, fuera abordada por administradores escolares quienes le dijeron que debía quitarse su birrete —adornado con un penacho de plumas— para poder cruzar el escenario y recibir su diploma. En su lugar, le dieron un birrete sencillo.
El incidente fue grabado en video y el Consejo de la Nación Navajo, que también tiene territorio tribal en Arizona, reprendió al distrito escolar.
Hasta ahora, durante esta temporada de graduaciones, no se han recibido quejas por correo electrónico o llamadas en la Oficina de Educación Indígena, pero eso no significa que no hayan existido problemas, dijo Mollindo.
“Este año también aprendimos que todavía existe mucha desinformación tanto entre las familias como en las escuelas”, dijo Mollindo por mensaje de texto. “Por eso la OIE seguirá promoviendo mejores prácticas tanto para las escuelas como para las familias: notifiquen a la escuela lo antes posible sobre su intención de usar vestimenta ceremonial y, para las escuelas, informar a su comunidad escolar sobre sus procedimientos relacionados con la ley ARS 15-348 de manera temprana y constante”.
Creando los manuales
En Arizona, las escuelas y distritos escolares supervisan la vestimenta ceremonial tribal y la manera en que se utiliza. Mollindo les ayuda a hacerlo, incluyendo orientación actualizada por teléfono y correo electrónico durante los días de graduación.
Los manuales, uno para estudiantes y otro para distritos escolares, ofrecen a todos un documento común “hablando el mismo idioma”, dijo Mollindo, para ayudar a cada grupo a comprender e interpretar la ley estatal.
“(Los manuales) también apoyan a ambos grupos en la toma de decisiones para que sepan qué pasos seguir y hacer de esta elección una colaboración en lugar de que se sienta como una oposición”, dijo. “Esta también es una oportunidad para educar a Arizona sobre nuestras tribus y sobre cómo se ejerce la soberanía tribal”.
Como descendiente de las Tribus Indígenas del Río Colorado y de los Chemehuevi, Mollindo y su equipo reunieron investigaciones, recomendaciones y recursos sobre el uso de vestimenta ceremonial tribal durante las ceremonias de graduación.
“Es excelente cuando algo se convierte en política pública, pero ¿cómo va el resto de la comunidad a traducir eso?”, dijo Mollindo.
Los manuales sirven de puente entre la política estatal y las tradiciones culturales, aunque ponerlos en marcha fue un proceso lento, señaló Mollindo.
Aproximadamente 84 mil de los 1.1 millones de estudiantes de Arizona se identifican con 210 tribus reconocidas federalmente, según datos del Departamento de Educación de Arizona. Incluyendo las escuelas tribales, que no forman parte del Departamento de Educación de Arizona, la población estudiantil del estado sería aproximadamente un 10% indígena, muestran los datos.
La recopilación de información tribal tomó meses, dijo Mollindo.
“Queríamos asegurarnos de escuchar las voces de tantas personas como fuera posible. Así que comenzamos con una encuesta enviada a las 22 tribus preguntando: ‘¿Estarían dispuestos a compartirnos información sobre cómo podría verse su vestimenta ceremonial en una graduación?’”, dijo.
“Reconocemos que esa no es la manera en que funcionan nuestras comunidades tribales. Nos reunimos. Conversamos como familiares. Nos miramos cara a cara y compartimos fotografías, quizás a través de nuestros teléfonos celulares”.
Comenzaron a construir confianza explicando los manuales y solicitando fotografías en persona durante casi un año, dijo Mollindo.
“También hubo miembros de la comunidad que no se sentían seguros. Decían: ‘Si les mostramos cómo se ve nuestra vestimenta ceremonial, eso podría volverse limitante. Entonces la gente pensará que tiene que verse exactamente así’”, dijo. “Les explicamos que la razón por la que intentábamos reunir tantos ejemplos distintos era para mostrar la diversidad, pero también ser muy intencionales con el lenguaje, de manera que las palabras no fueran limitantes”.
Los manuales están llenos de imágenes de estudiantes celebrando y usando vestimenta ceremonial tribal. Todos los rostros aparecen difuminados. Las secciones sobre joyería, plumas y penachos de águila, ropa, calzado y bufandas describen cómo y por qué usar vestimenta ceremonial. Un diagrama de flujo muestra maneras de informar a la escuela sobre la intención de usar vestimenta ceremonial y qué hacer si la solicitud es rechazada. Un modelo de carta explica cómo los estudiantes y sus familias pueden defender sus propios derechos.
También se incluyen recursos con enlaces a videos para apoyar a estudiantes, entre ellos la American Civil Liberties Union, el Native American Rights Fund y el Indian Law Resource Center.
“Es algo importante”
La graduada de Sunnyside High School, Yazmine Alvarez, quien es Pascua Yaqui y Tohono O’odham, decidió usar una estola la semana pasada. Aunque la estola no está designada oficialmente como vestimenta ceremonial, algunos estudiantes la utilizan para representar de dónde vienen.

En su graduación la semana pasada, Yazmine lució la estola azul claro con el logo de la tribu Pascua Yaqui sobre su toga azul rey de Sunnyside. Para Yazmine, la menor de seis hermanos, la estola representa una declaración de intenciones.
“Creo que es algo importante porque no muchos indígenas se gradúan, ya que tienden a abandonar la escuela”, dijo, mientras golpeaba suavemente sus uñas azules y transparentes con destellos plateados. “Entonces es como que puedo demostrarles que quiero seguir haciendo sentir orgullosa a mi familia, caminar en la graduación y después continuar estudiando”.
Como una de las seis graduadas de Sunnyside dentro del Programa de Educación Indígena, Yazmine dice que le gustaría convertirse en flebotomista o dedicarse a la educación de la primera infancia.
Graduarse de la preparatoria representa un gran logro para muchos estudiantes indígenas, quienes tienen la tasa de graduación más baja de cualquier grupo racial o étnico tanto en Arizona como a nivel nacional.
La tasa de graduación de cuatro años para estudiantes indígenas en Arizona en 2024 —el año más reciente con datos disponibles— fue de 68% y se ha mantenido alrededor de ese nivel durante los últimos siete años, según el Center for the Future of Arizona. En el condado de Pima fue de 75% en 2024.
Esas cifras reflejan los mundos culturales y sociales que los estudiantes indígenas en zonas urbanas deben equilibrar diariamente en sus escuelas, dice Kryc (pronunciado Chris) Villegas, asesor del Programa de Educación Indígena de Sunnyside High School.
Villegas, quien es yaqui, ayuda a cerrar esas brechas mientras apoya a unos 150 estudiantes, dando seguimiento a su desempeño académico, estado de créditos y monitoreando problemas de conducta y salud mental.
El 19 de mayo, durante la última semana de clases, nueve estudiantes llenaban la pequeña oficina de Villegas, algunos sentados en los respaldos de las sillas, otros de pie, vestidos con sudaderas oscuras, mientras carne con chile rojo hervía lentamente en una pequeña olla eléctrica. Desde la puerta se escuchaba el crujido de las papas fritas.
“Es mucho en este momento, solo por la posibilidad de obtener una educación”, dijo. “Ahí es donde los estamos perdiendo. Tengo muchos estudiantes que vienen de la reservación a una escuela pública en la ciudad. Cuando navegan esos espacios, tienen que navegar esos dos mundos: el mundo cultural frente al mundo social.
“Entonces, lo que trato de hacer, porque vivo en ambos lados y lo entiendo”, dijo. “Me resulta más fácil relacionarme con estos estudiantes y decirles: ‘Sé de dónde vienen’. Yo viví eso. Y también fui a una escuela urbana al mismo tiempo”.
Para Daniel Gastelum, quien dirige el Programa de Educación Indígena del Distrito Escolar Unificado de Sunnyside, los manuales establecen lineamientos para estudiantes, familias y administradores, pero es la conexión humana lo que permite aplicarlos.
“Lo que consideramos esencial y culturalmente significativo, lo apoyamos”, dijo Gastelum, quien también es yaqui. “No hemos recibido ninguna solicitud que altere las cosas al punto de tener que negarla. Tenemos un entendimiento general. Tenemos una regla estricta de que las togas y birretes no pueden ser alterados”.
Más allá de las reglas y recomendaciones, Amira dice que simplemente cruzar el escenario y recibir su diploma ya representa un ejemplo para sus hermanos menores y otros estudiantes más jóvenes. Su atuendo, toga y birrete con aretes de chaquira y mocasines visibles por fuera, y su vestido ceremonial debajo, representa la manera en que ha vivido mientras obtenía su educación.
“Algunos estudiantes, mientras crecíamos, no sabíamos de qué trataba mi cultura”, dijo. “Simplemente era diferente para mí con otras personas. Usualmente no entendían de qué hablaba y yo tenía que explicarlo, pero realmente no me comprendían ni entendían. Entonces eso lo hacía difícil.
“Es que cada vez que trato de usar ropa cultural y cosas así, la gente se me queda mirando”, dijo. “Así que simplemente trato de asimilarme.
“Me hace feliz poder seguir adelante con mi vida y mis estudios. Solo voy a continuar haciendo lo que quiero en la universidad. Quiero convertirme en enfermera pediátrica”.
Traducción: Beatriz Limón

