Michael Schaeter llegó al centro SAFR sin tener adónde ir. Había huido de una relación de violencia doméstica y se encontraba sin hogar. A los pocos momentos de cruzar la puerta, fue bienvenido, pudo tomar una ducha y comenzó a recibir medicamentos para tratar el trastorno por consumo de opioides.
“Este lugar me recibió de inmediato”, dijo.
La experiencia de Schaeter refleja lo que el primer centro de recuperación y sobriedad con supervisión médica del condado de Pima, conocido como SAFR, fue diseñado para hacer: brindar atención inmediata y de bajo umbral a algunos de los residentes más vulnerables del condado. Desde su apertura en enero, el centro atendió a más de 130 pacientes en los primeros tres meses. Ahora, una evaluación preliminar ofrece una primera mirada de lo que está funcionando y lo que aún necesita atención.
El condado de Pima enfrenta una crisis de opioides con alrededor de 2 mil muertes por sobredosis desde 2020; el 97% de esas muertes fueron accidentales. Como respuesta, hace seis meses abrió el primer centro alternativo de recuperación con supervisión médica para la sobriedad (SAFR, por sus siglas en inglés) en el 250 S. Toole Ave., y ya ha atendido a más de 130 pacientes en el condado de Pima.
En noviembre de 2025, la Junta de Supervisores del Condado de Pima aprobó una asignación de 1.8 millones de dólares del Consejo Asesor Regional del Acuerdo sobre Opioides para financiar el centro establecido por Community Bridges Inc.
El centro opera como un programa de desvío de bajo umbral que ofrece servicios médicos tanto a personas que llegan voluntariamente como a personas que suelen ser atendidas por fuerzas del orden o servicios de emergencia. El centro cuenta con 15 camas, opera las 24 horas del día, los siete días de la semana, y se anima a los pacientes a permanecer durante 96 horas.
El centro ofrece evaluaciones clínicas, medicamentos para el trastorno por consumo de opioides y referencias para tratamiento a largo plazo. Los pacientes no necesitan seguro médico para recibir atención.
Francisco Calles es paciente del centro SAFR. Está esperando ser ubicado en una vivienda y busca recuperarse de la adicción al fentanilo y al alcohol.
“Mi primera experiencia fue de bienvenida”, dijo. “Bienvenido a nuestra compañía, bienvenido a nuestra ayuda”.
Calles escuchó sobre el programa por personas que conoció en una parada de autobús en el centro de Tucson. Dijo que, como paciente que llegó por cuenta propia, el personal lo anima a seguir regresando para recibir ayuda.
“Si no eres capaz de cuidarte tú mismo, ellos te cuidarán”, dijo.
Desde la apertura del centro en enero, el equipo Responsive, Insight, Strategy and Engagement (RISE) de la Universidad de Arizona fue subcontratado por Community Bridges para realizar una evaluación del periodo piloto entre enero y marzo y analizar cómo está avanzando el centro.
En los próximos tres meses, los líderes del condado de Pima decidirán si el periodo piloto del centro SAFR continuará con una extensión de un año.
“Los próximos meses representan una ventana crítica”, reportó el equipo RISE. “El programa se está acercando a un nivel de madurez operativa que aún no era posible durante los primeros meses tras su apertura”.
En dos meses, se había gastado el 10% del presupuesto, quedando 1.68 millones de dólares disponibles.
En enero y febrero, el costo promedio por paciente fue de 1,706 dólares y el costo promedio por día fue de 3,123 dólares.
Esto fue lo que encontró el equipo RISE:
¿Quiénes son los pacientes?
El centro SAFR registró 149 admisiones hasta el 22 de marzo y atendió a 138 pacientes. El 100% de los pacientes estaba desempleado y el 97% no tenía vivienda, mientras que el 76% contaba con Medicaid.
Todos los pacientes del centro SAFR deben someterse a una prueba de detección de drogas en orina. En febrero y marzo, un tercio dio positivo a opiáceos y el 91% dio positivo a fentanilo. Los pacientes con trastorno por consumo de opioides pueden comenzar o continuar el tratamiento con buprenorfina, un medicamento utilizado para tratar el consumo de opioides en un proceso conocido como MOUD.
Más de dos tercios de los pacientes reportaron hablar con otras personas menos de una vez por semana. Según el Departamento de Salud del Condado de Pima, una de las barreras más importantes para acceder a atención es la actitud hacia las personas que enfrentan problemas de consumo de drogas.
“Varias personas con experiencia vivida reportaron haber enfrentado estigma y juicios al buscar atención médica, así como en interacciones con personal de las fuerzas del orden y el público en general”, informó el Departamento de Salud del Condado de Pima.
La mayoría de las referencias al centro SAFR provinieron del Departamento de Policía de Tucson. El resto fueron referencias de amigos, familiares, otros programas de Community Bridges y servicios de salud.
“Desde el inicio estamos viendo que las personas salen de los campamentos y llegan aquí, ya sea a través de un programa de desvío o por cuenta propia como una opción voluntaria”, dijo el administrador adjunto del condado, Steve Holmes, durante una reunión de la Junta de Supervisores del Condado de Pima en febrero.
El centro SAFR cuenta con dos entradas principales: una para el registro de pacientes y otra para entregas realizadas por el Departamento de Policía de Tucson y personal de primeros auxilios.
“Te dan todos los medicamentos que necesitas para ayudarte a mantenerte sobrio”, dijo Schaeter, paciente del centro.
“Si sigues el programa, te encaminan”.
Los pacientes permanecen más tiempo en el centro
Durante una reunión de la Junta de Supervisores del Condado de Pima en febrero, Holmes dijo que uno de los desafíos era que la mayoría de los pacientes no permanecía durante los cuatro días completos previstos.
“Las personas que permanecen más tiempo parecen tener condiciones menos agudas relacionadas con el trastorno por consumo de sustancias”, dijo Holmes.
Según el equipo RISE de la Universidad de Arizona, el tiempo de permanencia ha aumentado cada mes. El equipo predijo que los pacientes han permanecido más tiempo debido a que durante las labores de alcance se describió el lugar como un refugio.
En el primer mes, el tiempo promedio que los pacientes permanecieron en el centro fue de 10.7 horas, en comparación con 89.3 horas en marzo. La meta del centro es que los pacientes permanezcan las 96 horas completas.
Los análisis realizados por el equipo RISE concluyeron que los pacientes de mayor edad, aquellos que recibieron una evaluación psiquiátrica y quienes continuaron tomando medicamentos para el trastorno por consumo de opioides (MOUD, por sus siglas en inglés) tendían a permanecer más tiempo.

Escasez de personal y problemas en la calidad de los datos
Community Bridges había cubierto 11 de los 19 puestos de trabajo en el centro hasta finales de marzo. El equipo RISE reconoció una falta de enfermeros y trabajadores de salud conductual, con ocho vacantes aún sin cubrir.
“Hacen las cosas a tiempo cuando tienen personal”, dijo Bonnie Joerz, paciente del centro SAFR. “A veces no tienen suficiente personal para ayudar, así que espero cuatro o cinco horas”.
“Espero volver a ponerme de pie”, dijo.
La falta de datos suficientes fue el problema más importante encontrado durante la evaluación del equipo RISE. Un memorando de la directora del Departamento de Salud, Theresa Cullen, indicó que la evaluación identificó problemas críticos que deben abordarse con rapidez.
“El informe enfatiza que los sistemas actuales de datos siguen siendo insuficientes y requieren inversión adicional en personal, capacitación e infraestructura tecnológica”, dijo Cullen.
Un ejemplo de los problemas de calidad de datos en el centro SAFR ocurre durante la llegada de un paciente. Este periodo se conoce como tiempo de triaje y mide el tiempo entre la llegada del paciente al centro y el momento en que recibe atención. La meta del centro es que ese tiempo sea de 10 minutos.
En enero, los datos reportaron que el tiempo de admisión y evaluación inicial fue de cero minutos para todos los pacientes, lo que sugiere un problema en la documentación.
Para abordar esto, Community Bridges agregó un campo de ingreso de datos para que los pacientes lo completen al llegar al centro. Entre febrero y marzo, 14 pacientes reportaron su tiempo de evaluación inicial.
Según el equipo RISE, otras áreas con deficiencias en la recolección de datos incluyen el seguimiento de derivaciones realizadas por las fuerzas del orden, datos poco confiables en las encuestas de satisfacción de pacientes e información faltante sobre el tratamiento MOUD.
“Abordar estos problemas será esencial para garantizar la precisión de la evaluación y la sostenibilidad a largo plazo”, dijo la administradora del condado, Jan Lesher, en un memorando.
Los pacientes han pasado de ser referidos con amigos y familiares a otros programas
Una prioridad del centro es desarrollar planes adicionales de tratamiento para los pacientes después de que reciben el alta. “SAFR ha demostrado un sólido desempeño inicial al conectar a las personas con atención continua, con aproximadamente el 96% de los pacientes recibiendo referencias al momento de ser dados de alta, acercándose a la meta del programa del 100%”, dijo Cullen.
En enero, alrededor de la mitad de los pacientes recibieron referencias para ser ubicados con familiares y amigos como parte de su tratamiento. En febrero y marzo, la mayoría de las referencias pasó a dirigirse a otras clínicas.
Schaeter fue referido a un refugio de Community Bridges después de su primera visita al centro SAFR. “Estuve ahí durante cuatro meses”, dijo. “Ese lugar era excelente”.
La razón más común por la que los pacientes no recibían un alta adecuada se debía a factores personales y emocionales. El equipo RISE señaló que esto a menudo reflejaba pacientes que no estaban listos para recibir tratamiento o que requerían atención médica adicional.
Según la evaluación de RISE, hubo 25 incidentes en enero y febrero que presentaron problemas para las referencias y pudieron haber derivado en altas incompletas. El 52% de esos incidentes correspondió a pacientes que rechazaron tratamiento médico, el 12% estuvo relacionado con presunta actividad criminal, el 8% con abuso físico y el 4% con agresiones al personal.
No se reportaron incidentes en marzo.
Mejoran condiciones para el cuidado de mascotas
Las mascotas pueden brindar apoyo adicional a pacientes con trastorno por consumo de sustancias. El centro SAFR ha estado desarrollando un programa de cuidado animal para pacientes que son dueños de mascotas. En febrero y marzo, seis perros y un gato fueron alojados en el centro.
Community Bridges colaboró con el Pima Animal Care Center para proporcionar vacunas gratuitas contra la rabia a los pacientes antes de su llegada. En las instalaciones hay jaulas, correas, arneses y una estación dispensadora de bolsas para desechos, y el personal con alergias a animales fue reasignado a otros programas.
Según el equipo RISE, aún se necesitan mejoras en el seguimiento de datos para medir el impacto que las mascotas tienen en el tiempo de permanencia de los pacientes en el centro. El personal también identificó dificultades para encontrar referencias a lugares que acepten mascotas para los pacientes después de recibir el alta. Se ha propuesto un área para perros, pero todavía no está en funcionamiento.
Traducción: Beatriz Limón

