Los votantes de South Tucson pronto decidirán quiénes serán los próximos líderes de la ciudad en un momento clave para la toma de decisiones municipales. Ocho candidatos, incluidos tres funcionarios en funciones, compiten por tres puestos con mandatos de cuatro años.

Los actuales miembros del concejo municipal que buscan la reelección son Cesar Aguirre, Brian Flagg y la alcaldesa Roxanna Valenzuela.

Los otros candidatos son Diana Moreno-Sears, Christopher Dodson, Zeke Cook, Deborah Federico y el empresario local Eduardo Baca, de Baca Upholstery.

La elección primaria se llevará a cabo el 21 de julio y la votación anticipada comenzará el 24 de junio. Los tres candidatos que obtengan la mayoría de los votos serán declarados electos.

Las elecciones de South Tucson son no partidistas, lo que significa que la afiliación política de los candidatos no aparece en la boleta.

No se celebran elecciones generales a menos que haya otras propuestas en la boleta, lo cual no ocurrirá este año. Los candidatos electos asumirán sus cargos alrededor de finales de noviembre, para alinearse con otras ciudades que sí celebran elecciones generales. Posteriormente, el concejo municipal nominará y elegirá a su nuevo alcalde el primer martes después de que los integrantes electos tomen posesión.

Los residentes pueden votar por correo o depositar sus boletas en la Biblioteca Pública Sam Lena, ubicada en 1607 S. 6th Ave.

¿Qué está en juego?

En febrero, el concejo municipal puso fin a su contrato con Flock Safety para el uso de lectores automáticos de placas vehiculares, citando preocupaciones relacionadas con la privacidad. El tema ha generado un debate más amplio dentro del concejo sobre las distintas visiones en torno a la seguridad pública, justo cuando South Tucson analiza cómo utilizar una donación de 1 millón de dólares de la Tribu Pascua Yaqui destinada a la seguridad pública.

Otro asunto igualmente importante es la eliminación del impuesto a los alimentos, una de las dos fuentes principales de ingresos de la ciudad, en medio de un déficit presupuestario de 400,000 dólares. En abril, el concejo eliminó el impuesto de 1.5% sobre los alimentos, argumentando preocupaciones sobre la asequibilidad para los residentes de South Tucson, muchos de los cuales ya enfrentan dificultades económicas. El impuesto generaba 121,000 dólares en ingresos y fue eliminado pese a la recomendación del gerente de finanzas de la ciudad, quien sugirió asegurar primero la llegada de una tienda de comestibles a South Tucson antes de eliminarlo.

South Tucson es un municipio de 1.2 millas cuadradas, rodeado por la Ciudad de Tucson, pero con su propio concejo municipal, administrador municipal, presupuesto, departamentos de policía y bomberos.

Cuenta con un presupuesto anual de 35.5 millones de dólares, de los cuales 28 millones corresponden a fondos restringidos, es decir, recursos destinados a proyectos o departamentos específicos. Con una población de 4,550 habitantes, casi el 30% de los residentes vive por debajo del nivel de pobreza, más del doble de la tasa de Tucson, que es del 14%, según la Oficina del Censo de Estados Unidos. También es una comunidad diversa, donde las comunidades indígenas e inmigrantes hispanas representan casi una de cada cinco personas.

La supervivencia ha sido parte de la historia de esta pequeña ciudad, algo que ha inculcado un profundo sentido de orgullo entre generaciones de habitantes de South Tucson. Los miembros del concejo que resulten electos deberán tomar decisiones que afectarán directamente a sus residentes, como la manera en que abordarán la seguridad pública y cómo garantizarán la sostenibilidad financiera de la ciudad.

Dónde se posicionan los candidatos

Para ayudar a los votantes a comprender qué piensan los candidatos y cuáles son sus propuestas, Arizona Luminaria les hizo dos preguntas sobre algunos de los asuntos más importantes que enfrenta la ciudad. Los candidatos tuvieron una semana para responder.

Todas las respuestas fueron presentadas por escrito, excepto las de Brian Flagg, quien respondió por teléfono y cuyas respuestas fueron editadas ligeramente por razones de extensión, y Eduardo Baca, quien respondió en español durante una entrevista realizada en su negocio.

Moreno-Sears y el actual concejal Aguirre no respondieron a las preguntas pese a múltiples intentos de contacto. Ninguno de los dos tiene un sitio web de campaña ni ha hecho comentarios públicos sobre sus posturas. Aguirre es voluntario en Casa Maria Soup Kitchen, una organización católica sin fines de lucro dirigida por Flagg, donde también colabora Valenzuela. Los tres realizaron una campaña conjunta en 2022 y, de acuerdo con las actas de las reuniones del concejo, votaron de la misma manera en todas las ordenanzas aprobadas durante los últimos ocho meses.

¿Qué significa para usted la seguridad pública y cuáles son algunas soluciones clave para fortalecerla en South Tucson?

Zeke Cook — Para mí, la seguridad pública significa proporcionar a los residentes banquetas en buen estado, iluminación adecuada, cruces peatonales y semáforos. Significa no vivir con temor a sufrir una agresión o un robo.

El método más eficaz para aumentar la seguridad pública es instalar cámaras lectoras de placas vehiculares. Las cámaras de Flock estuvieron operando apenas seis meses, pero contribuyeron a 14 arrestos y a resolver un caso de homicidio. A pesar de ese éxito, el actual concejo decidió retirarlas.

A finales de mayo, ladrones robaron cableado de cobre de postes de alumbrado público, causando daños estimados en 39,000 dólares. Esto ocurrió en una zona que anteriormente estaba cubierta por las cámaras de Flock. Sin video, no hay pistas.

Retener a los agentes de policía permite mantener las relaciones con la comunidad, lo que hace que todos estén más seguros. Sin embargo, nuestros oficiales reciben salarios significativamente más bajos que los de departamentos vecinos. Ofrecer una remuneración competitiva resolvería ese problema.

Christopher Dodson — La seguridad pública es una de mis principales preocupaciones y una responsabilidad fundamental del gobierno local. Desde el primer día trabajaré para librar a nuestra comunidad del tráfico abierto de drogas, la prostitución y la trata de personas que afectan a South Sixth. El crimen en South Tucson es una elección.

Brian Flagg — La seguridad pública significa tener una fuerte presencia policial y de bomberos, pero también se trata de medidas preventivas. En este concejo hemos podido hacer cosas como financiar el Centro Juvenil John Valenzuela, y eso también está relacionado con la seguridad pública porque los jóvenes están en el centro juvenil en lugar de meterse en problemas, así que está conectado con la seguridad pública. La seguridad pública significa que nuestros policías practiquen la vigilancia comunitaria, y estamos tratando de impulsar la idea de que salgan de sus patrullas, salgan de la estación y hablen con la gente, exigiendo responsabilidad. Tuvimos un proyecto en el que limpiamos South Tucson junto con Barrio Restoration. Parte de eso consiste en hablar con las personas y decirles: “No consuman fentanilo ni permanezcan aquí en las calles. Si lo hacen, tendrán que irse de la ciudad”. Se trata de exigir responsabilidad a quienes comen aquí, utilizan servicios aquí o incluso viven aquí. Sean miembros responsables de la comunidad o sigan su camino.

Deborah Federico — South Tucson suele ser retratada como una ciudad plagada de crimen. Quienes viven aquí saben que eso no es cierto. Merecemos seguridad como cualquier otra comunidad, y eso comienza con un departamento que tenga financiamiento, personal y equipo suficientes para hacer su trabajo. Pero no podemos resolver el problema del fentanilo y la falta de vivienda únicamente mediante arrestos. La verdadera seguridad significa llegar a las personas antes de que enfrenten una crisis, utilizando todas las herramientas que tenemos, no solo una patrulla, y sin dejar pasar subvenciones y alianzas por las que otras ciudades compiten.

También significa rendición de cuentas. El dinero entregado a esta ciudad para seguridad pública debe destinarse a la seguridad pública. Utilicen la donación de 1 millón de dólares de la Tribu Pascua Yaqui para la policía, tal como recomendó el propio comité de la ciudad, en lugar de dejarlo sin usar. Y restablezcan las cámaras de Flock que, según el jefe Denogean, contribuyeron a 14 arrestos y a la recuperación de ocho vehículos en seis meses, manteniendo nuestros datos bajo control local. Escuchen a los residentes y luego construyan lo que merecen.

Eduardo Baca — Para que las cosas funcionen bien en South Tucson, necesitamos una buena policía. Necesitamos personas que ayuden a reducir el crimen, el desorden y la falta de vivienda; hay muchas personas sin hogar en las calles y con frecuencia hacen cosas que no deberían hacer. Primero hablaría con la comunidad y después con el Concejo Municipal para ver si podemos hacer algo para limpiar la ciudad y poner fin a todo este caos.

Roxanna Valenzuela — La seguridad pública significa garantizar que nuestros servicios de emergencia estén plenamente equipados y que nuestros agentes tengan la capacitación necesaria para servir con dignidad. Hemos invertido millones en nuestro departamento de seguridad pública y hemos logrado algunos de los tiempos de respuesta más rápidos de la región, además de alcanzar el objetivo de contar con 15 agentes plenamente asignados. Para fortalecer estos avances, debemos mantener esos tiempos de respuesta mientras invertimos activamente en programas de prevención del delito juvenil para romper ciclos generacionales. La verdadera seguridad es preventiva, no sólo reactiva. Al apoyar a nuestros socorristas y, al mismo tiempo, brindar oportunidades a nuestros jóvenes, creamos un entorno seguro donde las familias pueden prosperar y los negocios locales pueden invertir con confianza.

En medio de un déficit presupuestario de 400,000 dólares y de la reciente eliminación del impuesto a los alimentos, ¿qué hará para garantizar que South Tucson sea financieramente sostenible?

Zeke Cook — A principios de julio, el déficit proyectado era de aproximadamente 400,000 dólares. Probablemente esa cifra es optimista porque incluye un pago de 220,000 dólares del condado de Pima, aunque el abogado de la ciudad, Jon Paladini, le ha dicho al concejo que el condado no ha encontrado una manera legal de realizar dicho pago. El presupuesto tampoco incluye el aumento esperado en los costos del seguro médico para los empleados.

En esencia, la ciudad necesita aumentar sus ingresos fiscales en aproximadamente 2 millones de dólares al año para elevar los salarios del personal a niveles competitivos y equilibrar el presupuesto. Si todo ese incremento proviniera del impuesto sobre privilegios de transacción, eso implicaría que necesitamos aumentar las ventas minoristas en 40 millones de dólares.

La zona deteriorada de nuestro lado sur, a lo largo de la I-10, está lista para una reurbanización responsable. Necesitamos los ingresos fiscales provenientes de nuevas inversiones para pagar los servicios de la ciudad. Si fracasamos, habrá menos policías y una menor calidad de vida.

Christopher Dodson — South Tucson está al borde de la bancarrota. El actual concejo engañó a nuestros ciudadanos con un departamento de bomberos subcontratado y una de las tasas de impuesto sobre ventas más altas de Arizona. La eliminación del impuesto a los alimentos llegó demasiado tarde y es insuficiente. Estamos tan lejos de la sostenibilidad que considero que una meta más apropiada sería la supervivencia. Debemos empezar a administrar nuestro gobierno como un negocio y no como una organización sin fines de lucro.

Brian Flagg — No creo que sea el fin del mundo si el presupuesto no está completamente equilibrado. Ya no existe el impuesto a los alimentos y eso es algo positivo porque la gente pagará menos en el supermercado. Eliminar ese impuesto es una declaración que dice que hablamos en serio cuando decimos que queremos desarrollo económico; es como decir que estamos abiertos a los negocios. Tendremos que adaptarnos mientras todavía no contamos con empresas que reemplacen a Food City. Estamos intentando lograrlo y estamos dispuestos a sacar dinero de nuestro presupuesto para impulsar el desarrollo económico y atraer negocios, especialmente una tienda de comestibles. Y si uno espera hasta tener a alguien comprometido para instalarse aquí, creo que eso nunca ocurrirá.

Deborah Federico — South Tucson tiene un déficit de 400,000 dólares y seguimos tomando decisiones sin un plan. Eliminamos el impuesto a los alimentos y renunciamos a aproximadamente 173,000 dólares al año mientras enfrentamos ese déficit. Recurrir al impuesto sobre ventas, que ya es del 11%, tampoco es una mejor solución.

La respuesta no está en una sola votación. Está en la disciplina. Somos el puente entre el centro de la ciudad y el lado sur, con algunos de los mejores restaurantes de comida mexicana en nuestras calles. Deberíamos ser un destino, no un lugar de paso. Durante años nos han dicho que temamos a la gentrificación mientras los locales comerciales sobre South 6th y 4th permanecen vacíos. El miedo no llena un local comercial. Debemos hacer que abrir un negocio aquí sea rápido y económico, atraer una tienda de comestibles y buscar todas las fuentes externas de financiamiento posibles: subvenciones federales, alianzas con tribus y un censo completo.

También necesitamos algo de lo que hemos carecido, un Plan Integral actualizado y una contabilidad transparente de cada dólar. Esa es la disciplina con la que Zeke Cook y yo estamos haciendo campaña.

Eduardo Baca — Antes que nada, intentaría lograr que el Concejo Municipal alcance acuerdos para reducir los precios. Lucharía para bajar el costo de la gasolina, las rentas y todo aquello con lo que actualmente la gente está batallando.

Roxanna Valenzuela — Abordar un déficit de 400,000 dólares requiere hacer que el gobierno municipal sea más eficiente e impulsar el desarrollo económico local. Estamos simplificando activamente las operaciones municipales y reduciendo costos operativos innecesarios para proteger los servicios esenciales. Eliminar el impuesto a los alimentos fue una medida necesaria para aliviar la carga de las familias que enfrentan dificultades económicas, reducir el costo de vida e intentar atraer otra tienda de comestibles a la ciudad.

Para construir una sostenibilidad financiera a largo plazo, debemos fomentar agresivamente un entorno favorable para los negocios locales que genere nuevos ingresos. Al reducir gastos innecesarios y priorizar un crecimiento económico estratégico, podemos cerrar la brecha presupuestaria, apoyar a nuestros residentes y construir una economía resiliente.

Créditos

Traducción: Beatriz Limón 

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Susan Barnett is a bilingual, community centered freelance journalist based in Southern Arizona. She earned her Master of Arts in Bilingual Journalism in 2025.