“Tucson es territorio pachuco”.

No es algo que diga un historiador ni una frase que encontrarás en un mapa. Pero es algo que conoce David Alvarado, director de “American Pachuco: The Legend of Luis Valdez”.

Su documental sigue la vida del activista, director y dramaturgo que llevó la jerga popular conocida como caló, a los pachucos y las historias chicanas desde los campos de trabajadores agrícolas de California hasta Broadway y Hollywood. El caló es una jerga mexicoamericana de las décadas de 1930 y 1940. Los pachucos eran miembros de una subcultura juvenil conocida por el Zoot suit, con sacos largos y pantalones de pierna ancha.

“Esta película lleva a Arizona en la sangre”, dice Alvarado.

Y quizá por eso Tucson le resulta un lugar acogedor y natural para presentar este documental. La película se estrenará en The Loft Cinema el viernes 4 de septiembre.

Edward James Olmos, Luis Valdez y Daniel Valdez posan en marzo de 1979 en Times Square, frente al monumento a George M. Cohan, durante la producción de “Zoot Suit” en Broadway, la primera obra chicana presentada en Broadway.
Credit: Courtesy of David Alvarado.

Pero ¿por qué, para Alvarado, este documental lleva a Arizona y a Tucson por dentro?

La respuesta empieza mucho antes de que Luis Valdez llegase a Broadway con “Zoot Suit”, la primera obra chicana en el distrito del teatro musical en Nueva York.

Valdez nació en Delano, California, en 1940, pero sus padres nacieron en Arizona: su papá en Nogales y su mamá en Tucson. Lo cuenta él mismo durante los primeros minutos del filme, como si dejara desde el principio una pista sobre el lugar de donde surge todo lo demás.

Después aparece en escena Lalo Guerrero, “El Chicano Original”, salido de Barrio Viejo de Tucson y convertido en una de las voces que le puso música a la figura del pachuco. Le sigue la legendaria cantante Linda Ronstadt, otra hija de Tucson y miembro del Salón de la Fama del Rock & Roll, cuya voz también forma parte del documental.

Arizona aparece así en el filme de nombre en nombre, de voz en voz.

Y luego está el caló. El estilo. La manera de los pachucos de caminar entre dos mundos sin pertenecer por completo a ninguno. Esa identidad que, dice Alvarado, se forjó en ciudades fronterizas, exactamente como Tucson.

Póster original de “Zoot Suit”, la obra de Luis Valdez que retrató un estilo distintivo de la cultura chicana.

Por eso, para el director de la cinta, “American Pachuco:The Legend of Luis Valdez” no llega a Tucson como una historia prestada.

Llega con apellidos familiares.

Con música mexicana.

Con palabras que ya traen memoria  a través de México, tierras indígenas y Estados Unidos.

Alvarado espera que el público de Tucson no se siente frente a la pantalla para conocer la historia de alguien más, sino para reconocer una parte de la suya. 

“Es una herencia”, dice el reconocido documentalista chicano, originario de Dallas, Texas.

“¡Vamos pa’l Chuco!”

Una de las teorías sobre el origen del “pachuco” lo vincula con la expresión fronteriza “¡Vamos pa’l Chuco!”, en referencia a El Paso, Texas. El término habría surgido en la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso y, con el tiempo, pasó a identificar a los jóvenes que dieron forma a esta cultura.

Los pachucos construyeron su propia identidad mexicoamericana en el suroeste de Estados Unidos y México durante principios del siglo XX.. Su estilo,marcado por el zoot suit, con sus elegantes sacos largos y amplios, con pantalones anchos de pierna estilo gaucho. Y el el caló chicano, haciendo suyo su lenguaje, con una mezcla de español, inglés y expresiones de la comunidad, se convirtieron en símbolos de su propia identidad.

Edward James Olmos como El Pachuco en “Zoot Suit”, de Luis Valdez.

La cultura pachuco también encontró su voz en artistas de ambos lados de la frontera, desde Germán Valdés “Tin Tan” y Adalberto Martínez Chávez “Resortes” en México, hasta Lalo Guerrero y Don Tosti en Estados Unidos. Décadas después, Luis Valdez llevaría la figura del pachuco al escenario y al cine con “Zoot Suit”, donde Edward James Olmos interpretó a El Pachuco, un personaje que se convertiría en uno de los símbolos más reconocibles de la identidad chicana.

Los chicanos en el centro

Luis Valdez es mucho más que un dramaturgo, director de cine y activista estadounidense, dice Alvarado. Valdez, el fundador de El teatro Campesino es considerado el padre del teatro chicano, el hombre que llevó la primera obra chicana, “Zoot Suit”, a Broadway “a todo volumen” y “sin subtítulos y sin pedir disculpas”, según Alvarado.

Luis Valdez (al centro) actúa con El Teatro Campesino.

Es el hombre que, en medio del auge de películas como “RoboCop”, “Dirty Dancing” e “Indiana Jones”, puso a una familia chicana en el centro de la pantalla grande con “La Bamba”. La película de 1987 cuenta la historia de Ritchie Valens, cuya grabación fue la única canción en español incluida en la lista de las 500 mejores canciones de Rolling Stone.

Valdez también ha usado la narración como una herramienta de justicia social, desde que empezó a hacer teatro en las líneas de protesta de los trabajadores agrícolas junto a César Chávez y Dolores Huerta. Su propia familia también trabajó en los campos.

Valdez tiene ahora 86 años. A través de horas de entrevistas con el artista, la película se adentra en su vida a través de su propia voz. La narración está a cargo de Edward James Olmos, quien retoma a “El Pachuco”, el personaje emblemático que Valdez creó para “Zoot Suit”.

La activista Dolores Huerta es una de las voces que aparecen en el documental “American Pachuco: The Legend of Luis Valdez”.

El documental ya triunfó en el Festival de Cine de Sundance este año. Fue reconocido con el Premio del Público en la Competencia de Documentales y como la cinta Favorita del Festival.

“Los premios significan mucho, pero en lo que sigo pensando es en lo que sucede en las salas de cine. Lowriders afuera de las funciones agotadas en Fresno”, dice Alvarado. “Audiencias aplaudiendo durante los créditos finales en el Área de la Bahía. Tres generaciones de una misma familia sentadas en una sola fila”. 

Para Alvarado, esas historias no terminan al concluir la función, “todavía están presentes en las salas de muchas casas de Tucson”.

La historia ofrece un recorrido por la experiencia chicana y mexicoamericana: sus luchas, sus contradicciones y la identidad de un artista ignorado que se hizo escuchar a través de sus historias.

La película se adentra en la vida y trayectoria de Luis Valdez a través de su propia voz. La narración está a cargo de Edward James Olmos, quien retoma el personaje de “El Pachuco”, creado por Valdez para “Zoot Suit”.

Credit: Courtesy of David Alvarado.

Una historia que empezó con “¡Hazlo ya!” 

Para entender qué llevó a David Alvarado a contar la historia de Luis Valdez, tenemos que regresar a cuando tenía 21 años. En una ceremonia de becas para estudiantes latinos en una universidad de Texas, Valdez, el hombre detrás de “La Bamba”, fue el orador principal. Al final de su discurso, Valdez señaló a los estudiantes y gritó: “Hazlo ya”.

David Alvarado, director de “American Pachuco: The Legend of Luis Valdez”.
Credit: Everett Katigbak

“Luis cambió mi vida antes de que yo siquiera tomara una cámara”, dice Alvarado. Recuerda haber sido uno de los estudiantes que estaban en el salón.

“Salí de ese salón queriendo ser artista”, dice.

Alvarado pasó los siguientes 15 años haciendo documentales científicos. Pero cuando finalmente dirigió la cámara hacia su propia identidad, todos los caminos lo llevaron de regreso a Valdez.

“Un niño nacido en un campamento de trabajadores agrícolas inventa un teatro en una línea de protesta y lo lleva hasta Broadway y Hollywood”, dice sobre el protagonista de su más reciente filme. “Y toda su historia nunca había sido contada en un documental de largometraje. Así que lo hicimos”.

Alvarado mira hacia el pasado, recuerda las preguntas que Luis Valdez comenzó a plantear en 1965 y encuentra en ellas una vigencia inquietante. “¿Quién alimenta a este país con su trabajo? ¿Quién tiene derecho a ser estadounidense? ¿Qué historias merecen estar sobre un escenario?”, cuestiona. “Son las mismas preguntas de 2026”. 

Por eso, afirma el cineasta, la película no se siente como una historia de época.

Y quizá ahí está la fuerza de la narrativa que motivó a Alvarado: “Creo que la gente tiene hambre de una historia en la que la respuesta a la injusticia sea la creatividad y la alegría, en lugar de la desesperación”. 

Cerca del final de la película, una frase resume esa idea: “El punto no es solamente que los chicanos pertenecen a Estados Unidos, sino que Estados Unidos es chicano”. 

EN CARTELERA

American Pachuco: The Legend of Luis Valdez

Donde: The Loft Cinema

Estreno: Viernes 4 de septiembre 12:15 p.m. 4:15 PM · 7:00 p.m.

Al final de la función de las 7:00 p.m: Preguntas y respuestas con el director, David Alvarado, y el productor, Everett Katigbak.

Admisión general: $11.50 | Estudiantes/profesores/militares con identificación: $9.50 | Adultos mayores (65+): $8.50 | Niños (12 años o menos): $8.50 | Miembros de The Loft: $6.00

Antes de la función: Lowriders clásicos desde las 5:30 p.m.

Funciones: 4 al 10 de septiembre

Dirección: David Alvarado

Guión: David Alvarado y Roberto Eduardo Arenas Farquet

Fotografía: Zachary Fink

Compañía: Insignia Films

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Beatriz Limón es una periodista independiente que fue corresponsal en Arizona y Nuevo México de la Agencia Internacional de Noticias EFE. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, fotógrafa profesional...