Una pequeña boutique azul cielo, de techo a dos aguas y puertas dobles adornadas con moños rosados, abre el camino a un sueño. En su interior, jóvenes de Tucson encuentran mucho más que vestidos, descubren una oportunidad de sentirse como princesas de cuento en el día de su graduación. Es Cinderella’s Closet, un espacio que, más allá de la moda, ofrece un refugio de encaje, lentejuelas, tul y esperanza.
“El nombre refleja la experiencia mágica que la boutique brinda a cada estudiante que entra por sus puertas”, dijo Amairani Garcia, directora de Desarrollo de Fondos de The Junior League of Tucson a Arizona Luminaria.
Para ella, la experiencia es similar al instante mágico en que el vestido sencillo de Cenicienta se transforma en un atuendo deslumbrante, “este espacio permite a las adolescentes experimentar una transformación similar, tanto en su apariencia como en sus sentimientos”.
La boutique abrió formalmente el 2 de agosto y operará durante todo el año. Antes, las adolescentes — en su mayoría estudiantes de preparatoria — contaban con solo uno o dos días al año para elegir un vestido de graduación. Ahora, tendrán la oportunidad de escoger atuendos donados para distintos eventos, sin la presión del tiempo y con la misma ilusión de sentirse especiales.
“Es la primera vez que tenemos un espacio permanente y estará abierto en cualquier fecha del año”, dijo Garcia. La boutique está ubicada en 2099 E River Road, Tucson.

En los estantes de Cinderella’s Closet cuelgan vestidos que van desde la talla extra pequeña hasta la 3XL. Hay tonos para casi todos los gustos: rosa, azul, violeta, amarillo, verde, naranja, lavanda y blanco — este último, elegidos por algunas jóvenes que desean casarse. También hay zapatos de distintos estilos y accesorios que completan el atuendo.
Todo es gratuito, dijo Garcia. No se piden requisitos ni comprobantes. Basta con enviar una solicitud al correo cinderellascloset@juniorleagueoftucson.org para agendar una cita individual o grupal y las voluntarias se encargan de abrir las puertas.
Desde hace más de dos años, The Junior League of Tucson está a cargo de Cinderella’s Closet. Desde entonces, ha entregado más de 3,000 vestidos a estudiantes de al menos 68 preparatorias del condado de Pima y otras comunidades cercanas —desde San Manuel, al norte, hasta Nogales, en la frontera sur.
“Creamos esta boutique porque sabíamos que los eventos temporales no eran suficientes”, comentó Amy Cislak, expresidenta inmediata de JLT. “Recibíamos llamadas casi a diario de estudiantes en busca de ayuda. Este espacio permanente garantiza que cada adolescente, sin importar sus circunstancias, tenga acceso durante todo el año a la alegría, dignidad y confianza que un vestido puede brindar”.

Para Garcia, de 32 años, la labor que realiza con Cinderella’s Closet es profundamente personal. Cuando era estudiante, su familia también enfrentaba dificultades económicas y ella se benefició de programas de ayuda.
“Yo fui una estudiante de bajos recursos. Recuerdo los eventos en los que regalaban zapatos o mochilas, y sé lo valiosos que son, sobre todo cuando hay más de un niño en casa. Hacen una gran diferencia”, dijo.
Lo que más la conmueve, dice, son los momentos en que las madres le agradecen por aliviar la presión de gastar cientos de dólares en un vestido de graduación —un lujo que muchas veces está fuera del alcance de familias con presupuestos limitados.
“Recuerdo a una mamá que llevó a sus dos hijas y además tenía otros dos niños pequeños. Estaba muy estresada y sentimental porque no podía comprarles vestidos”, contó. “Le dio mucho alivio saber que iban a tener algo que ponerse”.

También, le conmueve ver cómo se transforman los rostros de las jóvenes cuando encuentran el vestido ideal para su ocasión especial. “Cuando encuentran algo que les gusta, se les encienden las caritas”, dijo con un tono emotivo.
Contó que, al despedirse, las jóvenes siempre agradecen por ayudarles a cumplir sus sueños. “Salen muy emocionadas”, dijo. En ocasiones, incluso regresan tiempo después para donar de vuelta los vestidos, con la esperanza de que otra joven también pueda vivir esa experiencia.
Y es que en Cinderella’s Closet, los vestidos no desaparecen al dar la medianoche. Como dice una leyenda en una de las paredes de la boutique: “Vive como si no hubiera medianoche”.

