Roseanne Aldama ha tenido que ingeniárselas este verano para que todo funcione. ¿Quieres un pastel? Hornéalo en una parrilla de propano. ¿No tienes una jaula para transportar a tu gato el día que estás limpiando o mudándote? Ponlo en una jaula para hurones.
Ha aplicado esa misma creatividad para sobrevivir al calor extremo del verano en Tucson, dadas sus complicadas condiciones de vida.
Aldama vive con sus dos hijas, ambas de poco más de 20 años, en un contenedor metálico de almacenamiento adaptado como vivienda. No tiene calefacción ni aire acondicionado, pero entre refugiarse del calor en una piscina del patio durante el día y encender un aire acondicionado de ventana por la noche, intentan sobrellevarlo como pueden.
“Hay veces que sientes que no quieres hacer nada, porque estamos tan débiles”, dice. “Realmente nos ha pasado factura”.

A medida que la intensidad abrasadora de los veranos en Tucson da paso a las primeras semanas calurosas del otoño, una herramienta clave para sobrellevar los muchos meses del año en que el sol cae implacable desde un cielo despejado, es poder resguardarse en un espacio con aire acondicionado.
Y, sin embargo, miles de personas en distintas comunidades de Tucson, debido a una combinación de circunstancias y dificultades económicas, viven sin esta herramienta esencial.
Para Elise Otto, investigadora de la Universidad de Arizona que estudia los riesgos del calor, lo que puede hacer que una persona se sienta cómoda en su hogar es algo complejo y, a veces, contradictorio.
El acceso a la tecnología del aire acondicionado es fundamental, pero luego la persona debe poder costear ese aire fresco. “No se trata solo de tener la tecnología, sino también de poder mantenerla y pagar la energía necesaria para usarla”, dice Otto.
La brecha entre el acceso que las personas tienen a la refrigeración y lo que realmente necesitan implica riesgos que pueden ser incómodos, peligrosos e incluso mortales. Hasta ahora, en 2025, 97 personas en el condado de Pima han muerto por causas relacionadas con el calor. El 60%, es decir, 58 de esas personas, murieron al aire libre; 39 murieron en interiores.
Las muertes relacionadas con el calor en el condado de Pima se han disparado en los últimos años a un ritmo sin precedentes, coincidiendo con un marcado aumento en el calor prolongado del verano. Un análisis de la Universidad de Arizona encontró que esta tendencia llevó la tasa de muertes por calor del condado de Pima a acercarse a la del condado de Maricopa en 2023, a pesar de que este último es más caluroso.
La investigación de Otto consiste en comparar la experiencia del calor entre personas que viven en viviendas prefabricadas, viviendas públicas y apartamentos de bajo costo, y observar qué herramientas usan para mantener frescos sus hogares día a día. A veces, eso puede implicar elegir entre mantenerse fresco o conservar la estabilidad de su vivienda.
“Los tipos de actividades diarias que las personas realizan no solo para mantener la temperatura en su hogar, sino también para asegurarse de tener vivienda, pueden ser muy contradictorios”, dice Otto. “Hay que tomar decisiones sobre si reparar el aire acondicionado o pagar la renta cuando ha subido”.
En 2024, Tucson tuvo 112 días con temperaturas superiores a los 100 grados Fahrenheit, más que cualquier otro año registrado hasta ahora, según el Servicio Meteorológico Nacional. Este año, Tucson alcanzó los 100 grados el 11 de abril, más de una semana antes del récord anterior del 19 de abril de 1895.
En conjunto, dice Otto, esto significa que la resiliencia ante el calor es un tema urgente.
Arizona Luminaria habló con tres residentes de Tucson que están en la primera línea de la crisis del calor: una madre desalojada que llora la muerte de su hermano, una mujer que alterna entre refugios y su automóvil, y familias en un parque de casas móviles donde la electricidad seguía fallando.

Roseanne Aldama
Para mantenerse fresca durante el día, Roseanne Aldama llena una alberca inflable con agua. Sus hijas chapotean y, a medida que el agua se evapora, se refrescan. Ella se sienta con los pies en el agua. “Se siente agradable y fresco. Nos quedamos allí por horas”, dice, “solo jugando y pasando el rato”.
Al final de cada día, cuando cae la noche, Roseanne y sus dos hijas conectan una unidad de aire acondicionado de ventana que enfría rápidamente su hogar.
“Por la noche tenemos aire acondicionado como de las 10 p.m. a las 7 a.m.”, dice Aldama. “Se siente bien porque, cuando sales de la alberca, estás fresco, y luego entras y está agradable y fresco”.
Ella y sus hijas también solo comen una vez al día y duermen siestas cuando no están en la alberca. “No tienen ganas de moverse,” dice. “Hasta tenemos que mojar a nuestro gato”.
A pesar de haber encontrado una forma de sobrellevar el día, las dificultades del sistema de vivienda y el calor extremo han dejado una profunda huella en su vida.
Este año, su familia estaba logrando resistir el verano, hasta que ocurrió una tragedia. Su hermano, que vivía detrás de su casa en una casa rodante sin electricidad, murió el 7 de agosto por exposición ambiental al calor. “Éramos muy unidos. Crecimos juntos. Siempre me ayudaba a criar a mis hijas”, dice. “El día que murió, ya no era él mismo”.
El 7 de agosto alcanzó los 112 grados, el día más caluroso de ese mes, según el Servicio Meteorológico Nacional.
Al mismo tiempo, crece el impulso por exigir rendición de cuentas en las comunidades de casas móviles.
Aldama fue desalojada en octubre de 2024 de la casa móvil que rentaba en Tucson por presuntas facturas de servicios no pagadas durante cinco años. Desde entonces, organizadores han llamado la atención sobre el problema de los cobros erróneos de servicios en casas móviles del condado de Pima. Skyline, la empresa propietaria del parque donde vivía Aldama, fue obligada a otorgar créditos a los residentes que fueron cobrados de más —hasta mil dólares— por el agua.
“No ignoren a la gente que está en necesidad”, dice. “Necesitamos recursos”.
Recursos
Los residentes de casas móviles con facturas altas deben presentar su queja por escrito a su propietario, presentar una solicitud ante el Departamento de Vivienda de Arizona o contactar a la oficina de la Fiscal General en Tucson al 520-628-6648, en Phoenix al 602-542-5763 o al 1-800-352-8431.
Los centros de enfriamiento en Tucson están abiertos hasta el 30 de septiembre.
El Programa de Asistencia Energética para Hogares de Bajos Ingresos ayuda a pagar las facturas de calefacción y aire acondicionado.
Obtenga ayuda con el alquiler o las facturas de servicios públicos en el condado de Pima.
Consulte los planes de emergencia sugeridos por residentes y organizadores en caso de cortes de energía.
Contacte a los organizadores de Tucson Poder Casas Móviles en podercasasmoviles@gmail.com.
Contacte a la Asociación de Propietarios de Casas Móviles de Arizona en info@aamho.org o al 480-966-9566.

Jeneen “JP” Paxton
Para JP Paxton, sobrevivir cada día al calor extremo de Tucson significa apoyarse en todas sus habilidades: como asesora de nutrición y como exesposa de un militar del Ejército encargada de mantener la moral de las familias militares.
Cuando recibe comida de un banco de alimentos, evita los embutidos procesados, las papas fritas u otros alimentos demasiado salados. “Todo esto va a extraer la humedad del cuerpo, ¿verdad?” dice. “No hay alimentos coloridos que repongan nutrientes. No hay lechuga, ni zanahorias”.
Para tener acceso a esos nutrientes coloridos, Paxton mantiene frutas y verduras frescas, como una cabeza de lechuga, en una pequeña nevera que llena con hielo de Circle K.
También duerme gran parte del día para evitar el calor del sol. “Tengo que encontrar un lugar donde estar desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde”. Si necesita salir, se da un baño con esponja. “Tengo las cosas que necesito para lavarme rápido y refrescar mi cuerpo”, dice.

Y, mientras sobrevive, Paxton dirige un negocio en el que lleva cannabis a personas que viven en la calle para ayudarlas a encontrar una manera saludable de estabilizar su estado de ánimo. “Creo en el cannabis primero como modelo de negocio”, dice. Les ofrece a las personas el uso de su teléfono, de internet, café o cigarrillos. “Todas estas son cosas que a la gente que está en la calle le hacen falta,” dice.
Paxton ha aprendido a vivir en la calle, pero ve la necesidad de hacerlo y la dificultad para encontrar vivienda estable como un reflejo de un problema social más grande.
“Si me preguntas, la gente de este país se dio por vencida con este maldito país”, dice. “La gente dejó de importar”.

Residentes de Redwood
Casi todos los días de junio, era como un reloj, dice Miryam Palafox. Alrededor de las 3 p.m., se iba la electricidad en su hogar, en el parque de casas móviles Redwood. Con el calor del verano haciendo que la temperatura se disparara rápidamente, Palafox tomaba a sus hijas y las llevaba al auto para usar el aire acondicionado o a se iban a la casa cercana donde vive su madre.
“Creo que registré 87 grados en la casa rodante con un termómetro,” dice. “Mi bebé de 4 meses no puede hablar. No puede decirme: ‘Mamá, tengo calor.’”
Su vecino, Paul López, también se preocupaba por el calor.
López se sometió a un trasplante de riñón hace varios años y toma una combinación de medicamentos todos los días.
Su pareja, Laura Lahr, teme que esto lo haga más vulnerable a los efectos negativos en la salud cuando se expone a extremos de calor fluctuantes.
“¡Nos estamos quemando aquí! ¡Hace mucho calor! Y luego, cuando se va la electricidad, tarda mucho más en refrescarse de nuevo”, dice López.

Los residentes del parque Redwood no han estado solos, después de más de un año de que organizadores llamaran la atención sobre el peligro de los cortes de energía en parques de casas móviles, la Fiscal General Kris Mayes intervino en su favor.
En las últimas semanas, Mayes ordenó al parque de casas móviles del sur que restableciera la electricidad y el aire acondicionado, señalando que los cortes repetidos ponían en riesgo la vida de los residentes.
En un comunicado a Arizona Luminaria, Josh Court, líder regional central de The BoaVida Group, dijo que la oficina no tenía más comentarios, aparte de que “hemos estado en contacto diario con la oficina de la Fiscal General y seguimos trabajando para garantizar que el sistema se use según lo diseñado”.
Desde entonces, Mayes ha demandado al parque y ha advertido a otros propietarios que los parques mal mantenidos son ilegales.
“Las casas móviles se calientan increíblemente rápido. Estas condiciones no solo son peligrosas, son mortales. Y no voy a quedarme de brazos cruzados mientras los propietarios se aprovechan de los inquilinos de casas móviles al no proporcionar un ambiente habitable,” dijo Mayes en un comunicado. “La electricidad y el aire acondicionado son necesidades que salvan vidas en este calor, particularmente para adultos mayores y bebés. Los propietarios de casas móviles deben cumplir la ley.”
En particular, Mayes señaló que los parques deben compartir información sobre problemas eléctricos u otros problemas en los parques para cumplir con la Ley de Fraude al Consumidor de Arizona, que protege a los consumidores de prácticas comerciales fraudulentas.
Incluso mientras sigue lidiando con los cortes de electricidad en medio del calor extremo, Palafox ha encontrado que la experiencia de luchar por sus derechos es alentadora.
“Para mí son mis hijos. Por eso hablé y creo que, ya sabes, cada vez que alguien viene y nos hace preguntas es porque quiero que nuestras voces se escuchen y que alguien más venga y nos apoye”.
Traducción: Beatriz Limón


