Mientras sostenía la mano de su madre, Karla Toledo sonreía suavemente y contenía las lágrimas. Escuchaba los comentarios sobre cómo las políticas federales de deportación masiva están perjudicando a las familias inmigrantes de Tucson. Estaba rodeada de personas que han mostrado su apoyo desde el 18 de mayo, cuando agentes de inmigración encapuchados arrestaron a su vecina, una mujer que ha vivido en Arizona desde que era niña.
Todos vestían de rojo como símbolo de solidaridad mientras se agrupaban alrededor de Toledo como un ramo de rosas, otro símbolo de unidad se veía representado en los carteles que sostenían.
Cuando anunciaron su nombre, avanzó con nerviosismo al frente de la multitud, tomó el micrófono y compartió su testimonio.
“Lo que yo viví no es algo nuevo”, dijo Toledo, manteniendo la cabeza en alto bajo el sol que se ocultaba en el desierto. “Es algo muy constante y, en este momento, lo que siento es culpa porque yo estoy aquí y todavía hay muchas personas allá adentro. Personas que son como yo. Son seres humanos, todos somos seres humanos y no deberíamos ser tratados de esa manera”.
Miembros de la comunidad, defensores de los derechos de los inmigrantes, veteranos, ciclistas locales, líderes del concejo municipal, seres queridos y la propia Toledo se reunieron el viernes. Están alzando la voz contra las agresivas políticas de deportación masiva, las condiciones peligrosas dentro de los centros de detención y el impacto que estas tienen en las familias de Tucson y las comunidades inmigrantes.

Credit: Summer Williams
También están promoviendo formas de apoyar a los inmigrantes, desde hacerse presentes y manifestarse, hasta acciones más pequeñas, como organizar una colecta de libros en español para las personas detenidas; cualquier cosa que contribuya a preservar su dignidad humana.
Toledo compartió su experiencia tras haber sido detenida recientemente por ICE y habló de su deseo de ayudar a quienes aún permanecen en el centro de detención mediante una campaña de donación de libros.
“Aunque allá adentro no sabía lo que estaba pasando aquí afuera, quiero agradecerles a todos”, dijo. “Todos dieron un paso al frente y demostraron lo que significa la comunidad, y eso es algo que me encanta de Tucson”.
La detención y el encarcelamiento de Toledo han atraído atención local y nacional, mientras comunidades y líderes políticos enfrentan el sistema de deportaciones de la administración Trump, que ha alcanzado tanto a ciudadanos estadounidenses como a personas que no han cometido delitos graves. Personas como Toledo, quien es beneficiaria del programa federal Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, conocido como DACA.
DACA otorga a los inmigrantes, también conocidos como dreamers o soñadores, que fueron traídos al país cuando eran niños, un estatus legal temporal y autorización para trabajar en Estados Unidos.
El arresto de beneficiarios de DACA que no enfrentaban cargos penales era poco común bajo administraciones presidenciales anteriores en Estados Unidos. Es una de las características distintivas del segundo mandato de Trump y ha introducido una nueva corriente de miedo e incertidumbre en las comunidades inmigrantes, sumándose a las preocupaciones ya existentes ante el aumento de arrestos en las calles.
Tras el arresto, la oficial de asuntos públicos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), Monica Yoas, afirmó que Toledo había agredido a un agente durante su detención el lunes. En respuesta, el abogado de Toledo, Mo Goldman, dijo que esas acusaciones fueron fabricadas.
“Hay imágenes de vigilancia que muestran que la señora Toledo no agredió a un agente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS)”, dijo.
Toledo fue liberada bajo fianza el viernes 22 de mayo. La organizadora comunitaria e influencer en redes sociales, de 31 años, es conocida por su trabajo de apoyo a familias inmigrantes y de bajos ingresos en la región.
La conferencia de prensa del viernes se realizó al aire libre, cerca del Centro Vecinal El Pueblo, sobre Irvington Road.
Antes de que los oradores tomaran el micrófono, las personas disfrutaban de tacos, bebidas y decoraban sus bicicletas con tarjetas personalizadas para los radios de las ruedas: algunas con rosas, otras con mariposas y otras con las palabras: No ICE.
Voluntarios del bibliobús de la Biblioteca Pública del Condado de Pima repartían libros, mientras algunos asistentes entregaban donaciones de libros en español en una mesa de recolección destinada a inmigrantes que aún permanecen detenidos en centros de detención de Arizona.
“Queríamos usar la bicicleta como una forma de conectar, como una forma de organizarnos, como una forma de soñar y como una forma de pensar de manera diferente sobre nuestras comunidades”, dijo la vicealcaldesa de Tucson, Lane Santa Cruz, durante la conferencia de prensa.
“Esta rodada sí se trata de alegría, de comunidad y de dignidad, pero, sobre todo, se trata de mostrarle al mundo que el amor por nuestro vecino es más grande que el miedo a nuestro vecino”, añadió.
Los oradores destacaron cómo los esfuerzos colaborativos de pequeños negocios, actores comunitarios, educadores y residentes representan las diversas necesidades de seguridad pública dentro de la comunidad.
“Karla no es solo una estadística de esta administración. Es nuestra amiga. Nuestra hermana. Es un miembro de nuestra comunidad”, dijo Santa Cruz.
Melissa Cordero, subdirectora de justicia climática de Veterans Power America y Common Defense, subrayó los efectos de las actuales órdenes migratorias de la administración sobre los veteranos deportados y quienes sirven activamente en las fuerzas armadas de Estados Unidos.
“Es importante hacernos presentes, ocupar espacio y mostrarle a nuestra comunidad que estamos ahí para ellos, que no tienen que enfrentar esta lucha solos”, dijo Cordero. “Y hacerlo mediante una rodada en bicicleta lo hace aún mejor”.
Después de que los oradores compartieron sus mensajes, la multitud se preparó para un evento comunitario de ciclismo en solidaridad al que llamaron La Rosa Ride.
Familias Unidas Ganando Accesibilidad (FUGA) organizó la rodada. Esta coalición comunitaria de base realiza eventos ciclistas mensuales en el sur y el oeste de Tucson. El grupo promueve causas locales y una infraestructura más accesible en la región.
Mientras se reunían en el estacionamiento, los voluntarios repartían camisetas rojas gratuitas de FUGA y ayudaban a garantizar que todos estuvieran listos para la rodada, inflando llantas u ofreciendo préstamos gratuitos de bicicletas de Tugo Bike Share a quienes no contaban con una bicicleta propia.
Toledo tiene una audiencia judicial a las 8:30 a.m. del miércoles 3 de junio en el Tribunal Federal de Inmigración de Tucson, ubicado en 300 W. Congress St.
Aunque La Rosa Ride es una celebración por el regreso de Toledo, también forma parte de un llamado continuo para poner fin a las políticas federales de deportación que perjudican a las familias inmigrantes y de estatus migratorio mixto. Toledo intenta mantenerse positiva y activa dentro de su comunidad, apoyándose en el amor y la fortaleza que recibe de ella.
El sonido de los cambios de las bicicletas, las voces y la música que sale de bocinas sujetas a las canastas llena la calle mientras el grupo parte del estacionamiento del Centro El Pueblo para su recorrido al atardecer.
La reportera Yana Kunichoff contribuyó a esta historia.

