Mientras el sol se oculta y las luces del parque se encienden la tarde del jueves, decenas de personas comienzan a llegar para la celebración de la reapertura de Armory Park.
Familias y pequeños grupos acomodan cobijas y sillas plegables sobre el césped. Otros toman asiento en las mesas y sillas instaladas en la nueva plaza y el área de presentaciones para escuchar los discursos de residentes, de la concejal del Distrito 6, Miranda Schubert, y del personal de Parques y Recreación de Tucson.
“Los parques públicos son de los pocos lugares que realmente nos pertenecen a todos”, dice Schubert bajo el nuevo pabellón del parque.
“Son lugares donde los vecinos se convierten en amigos, los niños juegan, los adultos mayores se reúnen, los músicos se presentan y nuestros nuevos amigos peludos hacen amistades. Y es donde la comunidad toma forma, una conversación a la vez”, agrega. “Armory Park ha sido ese tipo de lugar durante generaciones y hoy celebramos su próximo capítulo”.
Ubicado al sur del centro de Tucson, Armory Park alberga tanto el Children’s Museum Tucson como el Armory Park Senior Center. El vecindario también abarca varias cuadras de históricas casas de ladrillo y negocios emblemáticos, como el bar Owls Club.

El parque está salpicado de robustos monumentos que honran a quienes sirvieron a su país y data del establecimiento del Campamento Lowell en este lugar en 1866 por el Ejército de los Estados Unidos. El primer arsenal de Arizona se construyó en 1914 en lo que los vecinos originalmente llamaban Military Plaza y que hoy se conoce como Armory Park.
El campamento estaba conformado principalmente por tiendas de campaña y el servicio a la comunidad era una parte esencial de su existencia. “Una estructura de adobe, construida de manera precaria, funcionaba como cocina, y un edificio rentado en el pueblo servía como hospital”, señala el sitio sobre la historia de los parques de la ciudad.
En los últimos años, el grupo de ayuda mutua Community Care Tucson ha realizado distribuciones semanales de alimentos y recursos para personas sin hogar, así como para residentes de la zona que enfrentan dificultades para cubrir necesidades básicas como alimentos, artículos de higiene o primeros auxilios, en el parque que da nombre al vecindario.

La renovación de Armory Park, con un costo de 1.71 millones de dólares, fue financiada por la Proposición 407 de Tucson Delivers, un paquete de bonos por 225 millones de dólares destinado a mejoras de infraestructura comunitaria y aprobado por los votantes en 2018.
De acuerdo con el sitio web del proyecto de la ciudad, las mejoras incluyen un nuevo pabellón, una plaza y área para presentaciones, bancas, mesas de picnic, un parque para perros, iluminación, un baño, sistema de riego y banquetas renovadas. Como parte del proceso de planeación de la remodelación, la ciudad recopiló opiniones de la comunidad mediante encuestas y eventos desde 2023. Posteriormente, en enero de 2024, comenzó el proceso de revisión histórica.

El parque permaneció cerrado por remodelación desde septiembre, con altas cercas de construcción rodeando el área. Ahora, salvo por algunas zonas acordonadas para permitir el crecimiento del césped, el parque está abierto para que visitantes y la comunidad puedan disfrutarlo.
“Necesitamos incentivar a personas de todo tipo, de todos los orígenes y de todas las edades a venir y utilizar el parque de manera regular durante toda la semana”, dice Laurie Starr, residente de Armory Park. Durante su discurso, compartió su visión de que el parque continúe siendo un espacio lleno de diversas actividades y de que los miembros de la comunidad y las autoridades de la ciudad trabajen juntos para hacer realidad más recursos públicos.

“Siento que la conexión entre la comunidad es más importante ahora que nunca, ¿verdad? Y cuando ocurre al aire libre, es aún mejor”, dice Starr mientras observa, bajo el ala ancha de su sombrero, el histórico parque y a las personas que vuelven a llenarlo.
Una vez concluidos los discursos, personal del Departamento de Parques y Recreación de Tucson, funcionarios de la ciudad y miembros de la comunidad se alinean detrás de un largo listón verde, tijeras en mano, listos para reabrir oficialmente el parque e iniciar los festejos. En cuanto el listón es cortado, Mariachi Valenzuela, encabezado por una reconocida familia de Tucson dedicada a promover las artes y la cultura mexicanas, ofrece la primera presentación en vivo en el parque renovado, llenando el lugar de música y ecos de celebración.

La presentación de mariachi dio paso a un vibrante espectáculo de groove y funk mezclado por DJ Q, de Sonido Tambó, seguido por una actuación de rock psicodélico y cumbia a cargo de Chicha Dust. Las canciones acompañaban a quienes recorrían el parque.
Artistas de Circus Sanctuary se desplazaban por la plaza con ilusiones ópticas y acrobacias aéreas. Artistas del fuego de Flam Chen bailaban sobre zancos, elevándose por encima de la multitud.

La exhibición de autos clásicos y lowriders de El Ray se instaló sobre la calle 13, junto a camiones de comida locales, reflejando la importancia histórica del parque y de las comunidades latinas de Barrio Viejo que lo rodean.
Los asistentes y transeúntes compraban empanadas calientes, tacos y bebidas refrescantes para aliviar el calor del desierto: aguas frescas con fruta natural y hielo italiano con chamoy.
La noche vibraba en un parque vecinal revitalizado.
Las familias jugaban con juegos gigantes sobre el césped. Grupos compartían alimentos alrededor de la plaza. Y decenas de personas bailaban bajo el pabellón mientras luces de colores iluminaban el lugar al ritmo de la percusión y las canciones de las bandas.
Traducción: Beatriz Limón

