Este artículo se produjo para la Local Reporting Network de ProPublica en colaboración con Arizona Luminaria. Suscríbase a Dispatches para recibir nuestros reportajes en su bandeja de entrada cada semana.
Samantha Ramos estaba al frente de su salón de clases de segundo grado, con un pequeño micrófono sujeto a su cordón que amplificaba sus instrucciones mientras comenzaba una lección de fonética.
“¿Podemos preparar los brazos?” preguntó Ramos, quien ha enseñado en la escuela primaria John B. Wright Elementary School de Tucson, Arizona, por 15 años. Se llevó la palma de la mano derecha al hombro izquierdo mientras los estudiantes imitaban sus movimientos.
Ramos, quien se especializa en la enseñanza del inglés como segundo idioma, estaba impartiendo una clase ese día sobre el sonido corto de la “i”. Les dijo a los estudiantes que pronunciaran cada letra con un gesto diferente —tocándose el hombro para la “w”, el codo para la “i” y la mano para la doble “l”— antes de pronunciar la palabra “will”. Repitieron el proceso con otras palabras con la “i” corta — “dig,” “wig” y “fit”.
La clase forma parte de un bloque diario de enseñanza de idiomas, de entre dos y cuatro horas de duración, que deben cursar los estudiantes de Arizona que están aprendiendo inglés como segundo idioma. Los estudiantes, en su mayoría niños latinos de habla hispana, permanecen en el programa, separados durante parte de ese tiempo de sus compañeros cuya lengua principal es el inglés, hasta que aprueban un examen que demuestre que dominan el idioma lo suficiente como para aprender en un salón de clases regular.
El programa se conoce como “inmersión estructurada en inglés” o, coloquialmente, como “solo inglés”, ya que toda la enseñanza debe impartirse en inglés. Esto limita el tiempo que dedican a las materias básicas, como las matemáticas y las ciencias, que son fundamentales para el éxito académico y la preparación para la universidad. Arizona es el único estado en el que siguen vigentes las leyes que establecen el uso exclusivo del inglés en sus escuelas públicas.
Sin embargo, la cantidad de estudiantes inscritos en el plan de estudios ha caído drásticamente este año. En el Distrito Escolar Unificado de Tucson, donde imparte clases Ramos, el porcentaje de estudiantes que se presentaron a los exámenes y obtuvieron una calificación lo suficientemente alta como para ser clasificados como competentes en inglés aumentó a más del doble: pasó del 10% en 2025 al 24% en 2026.
Sin embargo, en lugar de un gran avance en la fluidez, los resultados del examen reflejan que el Departamento de Educación de Arizona bajó la calificación necesaria para aprobar. Los cambios fueron aprobados por el superintendente de Instrucción Pública saliente, Tom Horne, un republicano que desde hace mucho tiempo ha defendido las políticas de solo inglés de Arizona.
Los expertos advierten que este cambio causará un daño duradero a decenas de miles de estudiantes de Arizona que abandonarán el programa de inmersión estructurada en inglés antes de dominar el idioma lo suficiente como para tener éxito. Estos estudiantes ya forman parte del grupo con peor desempeño en los exámenes estandarizados, y la pérdida de la enseñanza especializada podría perjudicar aún más su éxito académico a largo plazo, según los investigadores en el ámbito de la educación.
Los intentos anteriores del Departamento de Educación de Arizona por reclasificar a una gran cantidad de niños que están aprendiendo inglés como estudiantes con fluidez del idioma dieron lugar a investigaciones federales por parte de los departamentos de Justicia y Educación. Las autoridades federales sostuvieron que ubicar a esos estudiantes en salones de clase en los que tenían dificultades debido a su falta de conocimiento del inglés infringía sus derechos civiles y educativos, y Arizona aceptó llegar a un acuerdo hace más de una década.
Lo que está pasando ahora podría ser una repetición de aquello, dijo Katie Bernstein, lingüista aplicada y profesora de educación a temprana edad en la Arizona State University.
“Si te ponen en una clase en la que no entiendes nada de lo que está pasando, no estás aprendiendo ni el idioma ni el contenido”, dijo ella. “Y esos son, precisamente, los peores resultados de todos: los estudiantes a quienes no se les dan servicios lingüísticos”.

Casi uno de cada diez estudiantes inscritos en escuelas públicas y autónomas de Arizona indicaron en sus formularios de inscripción escolar que hablan un idioma distinto al inglés en casa. La ley estatal exige que se les evalúe en cuanto a su fluidez y se les asigne a un programa de inmersión estructurada en inglés; además, cada primavera toman la Evaluación de Estudiantes de Inglés de Arizona (Arizona English Language Learner Assessment, AZELLA) para medir su progreso en lectura, escritura, expresión oral y comprensión auditiva.
Este método se ha requerido desde que los votantes de Arizona aprobaron una iniciativa popular en el año 2000, la Proposición 203, que prohíbe la educación bilingüe en las escuelas públicas. Aun así, las autoridades le han hecho cambios periódicamente al examen de competencia.
Los departamentos de Justicia y Educación de EE. UU. determinaron que la versión del examen AZELLA aplicada entre 2006 y 2012 —que coincidió con los dos primeros mandatos de Horne como máximo responsable de educación del estado— “no era una medida válida del nivel de competencia y la preparación en el idioma inglés”. Como resultado, el estado retiró al menos a 28,000 estudiantes del programa de inmersión estructurada en inglés que aún no dominaban la lectura y la escritura de ese idioma.
Se determinó que el Departamento de Educación de Arizona había infringido las leyes de derechos civiles que prohíben la discriminación por motivos de raza y origen nacional por parte de las escuelas que reciben fondos federales. El estado llegó a un acuerdo de forma voluntaria, en el que se hacía hincapié en que la ley exige que “las agencias educativas tomen las medidas adecuadas para superar las barreras lingüísticas que impiden la participación equitativa de los estudiantes en los programas educativos”.
¿Ha tenido alguna experiencia con el sistema de inmersión estructurada en inglés de Arizona, también conocido como “solo inglés”?
¿Tiene alguna historia que contar sobre cómo se trata en Arizona a los niños que están aprendiendo inglés en las escuelas públicas? Comparta sus datos con Rafael Carranza en englishlearners@azluminaria.org.
El acuerdo de conciliación estipulaba que el estado ayudaría de inmediato a los distritos escolares a identificar a los estudiantes que habían resultado afectados y les ofrecería “servicios de intervención en lectura y escritura”. A largo plazo, se requirió que el estado renovara el examen AZELLA.
Hubo problemas similares que dieron lugar a un segundo acuerdo voluntario cuatro años más tarde, en el que se le ordenó al estado que elevara el umbral de la calificación en el examen para considerarse con un nivel de competencia en inglés. Además, se le exigió al estado que volviera a evaluar a los estudiantes de inglés como segundo idioma utilizando criterios más rigurosos, entre otras cosas.
Ida Rose Florez, psicóloga y exprofesora e investigadora de la Arizona State University, llevó a cabo un estudio publicado en 2012 en el que se concluyó que el examen AZELLA era “ineficaz y obsoleto” y que sus resultados podían ser arbitrarios. En la investigación se concluyó que no había evidencia de que el examen pudiera “diferenciar con precisión” entre los niños que necesitan servicios relacionados con el idioma inglés y aquellos que no.
“Lo que revisé, y lo que vi, fue una prueba que, sin lugar a dudas, no se había desarrollado correctamente”, le dijo Florez a Arizona Luminaria y a ProPublica. “No veo ningún fundamento de validez en absoluto”.
Después de registrar una caída durante la pandemia, las tasas de aprobación del examen AZELLA se mantuvieron estables en un 12% a nivel estatal durante tres años escolares, incluido 2025, cuando más de 118,000 personas se presentaron al examen y poco más de 14,000 obtuvieron una calificación lo suficientemente alta como para ser reclasificadas como con nivel de competencia.
Después de que el Departamento de Educación de Arizona redujo la puntuación necesaria para aprobar el examen, la tasa de reclasificación a nivel estatal para 2026 se disparó al 26%, según el recuento oficial del departamento anunciado a los maestros en una capacitación realizada en septiembre. Según el departamento, casi 113,000 estudiantes presentaron el examen AZELLA 2026, lo que dio lugar a que unos 30,000 estudiantes fueran reclasificados como con nivel de competencia y dejaran de recibir servicios de inglés este año escolar.


El Departamento de Educación del estado afirmó que su decisión de facilitar la aprobación del AZELLA se tomó después de que el año pasado se aplicara el examen a 600 hablantes nativos de inglés.
Cada nueva versión del examen se aplica primero a hablantes nativos y los resultados se utilizan como punto de referencia, dijo la superintendente adjunta Margaret Dugan, quien presidió el grupo que abogó por la aprobación de la Proposición 203 y ha trabajado junto a Horne durante sus tres mandatos como superintendente.
El departamento omitió este paso en 2020, cuando realizó el último cambio importante en el examen, después de una decisión de la Junta Estatal de Educación en la que se otorgó mayor flexibilidad en la forma en que las escuelas enseñan inglés a los estudiantes. “Debido al COVID y a todo lo que pasó en 2020, las cosas no se hicieron en el orden correcto”, dijo Dugan. “Cuando regresamos, se trataba de un nuevo examen y nunca habían evaluado a los hablantes nativos, así que ahora tenían que hacerlo”.
Cuando esa versión se aplicó con retraso a hablantes nativos de inglés, casi la mitad no la aprobó, dijo Adela Santa Cruz, quien dirige la Oficina de Adquisición del Idioma Inglés, encargada de supervisar el examen. “Si un nativo no podía aprobar ese examen con una calificación alta, es que algo andaba muy mal”, agregó.
Dijo que estos problemas se reflejaban en que la tasa de aprobados entre los estudiantes de inglés había estado estancada en el 12% durante tres años.
Con esta información, los funcionarios de educación ajustaron los criterios de calificación para los estudiantes que están aprendiendo inglés, requiriendo una calificación más baja para aprobar las cuatro partes del examen: lectura, escritura, expresión oral y comprensión auditiva. Anteriormente, todos los estudiantes necesitaban una calificación combinada de al menos 1,000 de un máximo de 1,405 para aprobar. Este año, la calificación mínima para aprobar en todos los niveles escolares osciló entre 962 para los estudiantes de secundaria superior/preparatoria y 944 para los de kinder.
“Espero que todos ustedes vean una mejoría en el nivel de competencia del idioma”, dijo Anju Kuriakose, la directora de psicometría del Departamento de Educación de Arizona, a los representantes de los distritos escolares al anunciar los cambios en abril.
Kuriakose indicó que la mitad de los hablantes nativos que se evaluaron para determinar los cambios se encontraban en kinder y en primer grado. Los estudiantes de quinto grado o superior representaron menos de una quinta parte de los participantes en el examen.
El estudio de Florez de 2012 reveló que, cuando las pautas de calificación se basan en exceso en los resultados de los exámenes de niños de kinder que son hablantes nativos —sin contar con suficientes datos de niños mayores con habilidades lingüísticas más avanzadas—, los resultados de aprobación pueden verse elevados de manera artificial. Ella ve problemas similares con los cambios de 2026.
El Departamento de Educación de Arizona informó que Horne, quien aprobó los cambios, no estaba disponible para una entrevista. Sin embargo, él ha desempeñado un papel muy importante en el programa estatal de inmersión estructurada en inglés.
Este es el tercer mandato no consecutivo de Horne como superintendente, ya que ocupó el cargo de 2003 a 2011 antes de volver a asumirlo en 2023. En una entrevista de 2024 con Arizona Luminaria, presumió que las tasas de reclasificación de los estudiantes habían sido las más altas durante sus mandatos, entre 2003 y 2011. “Después de que dejé el cargo, la situación se deterioró”, dijo. “Puse en marcha un programa de inmersión estructurada en inglés y, lo que es igual de importante, organicé una capacitación intensiva para los maestros sobre cómo llevarlo a cabo, y así logramos que (la tasa de reclasificación) alcanzara el 31% en tres o cuatro años”, agregó.
Sin embargo, el auditor general de Arizona puso en duda la validez de los resultados del examen durante el mandato de Horne. En una auditoría publicada en 2011 se reveló que “dado que los datos no están disponibles o no son confiables, se desconoce el efecto de los modelos de Inmersión estructurada en inglés”.
Horne perdió su intento de reelección en las primarias republicanas de julio y dejará el cargo en diciembre.
Juana Casas se sintió aliviada cuando su hijo Arturo, en cuarto grado en la escuela John B. Wright Elementary School de Tucson, aprobó el examen AZELLA esta primavera, después de tres años en clases de inmersión estructurada en inglés.
Casas dijo que aprendió de la experiencia de su hija mayor, a quien le había costado mucho aprender inglés y se había quedado rezagada con respecto a sus compañeros de clase. Ella y su esposo buscaron clases particulares después de la escuela para ayudar a Arturo, y sus dos hermanas mayores le ayudaron a aprender inglés en casa.
“No pude ayudarle a mi hija mayor, y ella lo pasó muy mal”, dijo Casas. “Sus dos experiencias son totalmente diferentes. Arturo no habla muy bien español porque siempre le han hablado solo en inglés para que no tuviera que pasar por las mismas dificultades que mi hija mayor”.
Los estudiantes que están aprendiendo inglés ya se encuentran muy rezagados con respecto a sus compañeros, lo que se traduce en menores tasas de graduación y de acceso a la educación superior. En 2025, los exámenes estandarizados de lectura que se aplicaron a todos los estudiantes de tercer grado de Arizona revelaron una disparidad del 31% entre los estudiantes que están aprendiendo inglés y el resto de los estudiantes, según el Medidor de Progreso Educativo del Center for the Future of Arizona. El examen estandarizado de matemáticas que se aplicó a todos los estudiantes de octavo grado de Arizona en 2025 reveló una disparidad del 23% entre los estudiantes que están aprendiendo inglés y el resto de los estudiantes.

Desde que se debatió la Proposición 203 hace 26 años, sus defensores han argumentado que ayuda a los estudiantes a aprender inglés más rápido y les permite integrarse antes a las clases regulares. Hay pocos estudios que respaldan esto. Sin embargo, numerosos estudios demuestran que los estudiantes que reciben enseñanza bajo políticas de “solo inglés” presentan mayores brechas de rendimiento en comparación con los estudiantes que reciben educación bilingüe o multilingüe, la cual refuerza la lengua materna del estudiante al tiempo que acelera su aprendizaje en materias académicas y en un segundo idioma.
En un estudio histórico de 32 años de duración, que abarcó 16 estados, se analizaron diversos modelos de aprendizaje de idiomas, incluida la inmersión estructurada en inglés, y se concluyó que “la clave para acelerar el progreso es que los estudiantes de inglés reciban una educación bilingüe equivalente a la de sus compañeros y acorde con su nivel de grado”, según los investigadores Virginia Collier y Wayne Thomas.
Florez, el exprofesor de la Arizona State University que estudió el modelo del estado dijo: “El problema fundamental de AZELLA es que intenta medir un sistema que, para empezar, nunca debería existir”.
Bernstein, profesor de educación a temprana edad de la Arizona State University, dijo: “No hay ninguna razón lingüística, educativa, económica ni basada en investigaciones por la que no debamos tener programas bilingües en el estado. Por eso creo que, posiblemente, la política es la única respuesta a la pregunta de por qué”.
Dado que este año más estudiantes han aprobado el examen con nivel de competencia, el Distrito Escolar Unificado de Tucson se está preparando para seguir apoyando a estudiantes como Arturo, de conformidad con los mandatos aprobados por los votantes en el año 2000.
Patricia Sandoval-Taylor, directora de desarrollo lingüístico del distrito, señaló que la ley estatal exige que los maestros le den seguimiento al progreso de los estudiantes reclasificados en sus salones de clase durante dos años e intervengan con apoyo adicional, como clases particulares o cursos de verano, si es necesario. Las escuelas de Arizona no reciben fondos adicionales para este tipo de servicios, pero sí para los estudiantes que no tienen nivel de competencia en inglés.
Y dado que parte de los recursos del distrito destinados a los estudiantes de inglés se basa en la cantidad de estudiantes que participan en programas de inmersión estructurada en inglés, una mayor cantidad de estudiantes que aprueben el examen AZELLA de 2026 significará menos recursos para el año escolar 2027.
“No van a contar con los servicios directos necesarios para garantizar que alcancen un nivel de competencia completo del inglés”, dijo Sandoval-Taylor.
En John B. Wright Elementary, Ramos todavía se está familiarizando con las capacidades de sus estudiantes de segundo grado y adaptando sus métodos de enseñanza en consecuencia.
Enseñar a estudiantes que están aprendiendo inglés conlleva responsabilidades adicionales, pero no un salario adicional. Aun así, Ramos cree que es ahí donde puede marcar la mayor diferencia. Para ella, eso incluye celebrar cuando los estudiantes aprueban el examen AZELLA y se les clasifica como competentes en inglés.
“Creo que hay que reconocerles el mérito porque están haciendo mucho más de lo que se les pide”, dijo ella. “Antes de que modificaran las calificaciones de corte, se decía algo así como: ‘Bueno, aprobaron un examen increíblemente difícil que ni siquiera los angloparlantes pueden aprobar’”.

