Máscaras, personajes e historias que miran de frente a la muerte. 

Cada una de estas máscaras tiene una identidad distinta y una manera propia de entender el Día de los Muertos: qué significa, lo que nos recuerda y, sobre todo, lo que tiene que decirnos sobre la vida. 

Detrás de ellas está Zarco Guerrero, el artista que durante décadas ha utilizado el teatro, el humor y otras formas del arte para explorar la identidad y la memoria mexicoamericana en Arizona.

El 10 de octubre, presentará “Masked Storytelling with Zarco Guerrero!” en el Museo de Arte de la Universidad de Arizona. El espectáculo forma parte de las actividades de inauguración de la exposición del museo: “Staged: The Art of Performance”, que busca abordar “cuestiones éticas clave y los sacrificios personales que exigen los reflectores”.

El museo invita a los tucsonenses a ver a Zarco presentar “personajes únicos enmascarados mientras celebran el Día de los Muertos a través de relatos ‘divertidísimos y conmovedores’”.


Zarco Guerrero, el artista que durante décadas ha utilizado el teatro, el humor y las máscaras.
Credit: Zarco Guerrero

Sus personajes cobran vida a través de monólogos. “El Vato Poeta”, “La Comadre”, “El Abuelito”, “El Narizón”, entre otros, exploran el significado del miquiztli, palabra náhuatl que significa “muerte”. El náhuatl es una lengua indígena de México, hablada por diversos pueblos originarios desde la época prehispánica. 

Pero para el artista de 74 años, hablar sobre la muerte es algo más profundo. Se remonta a la época prehispánica. “Miquiztli no representa simplemente la muerte”, le dice a Arizona Luminaria. “Sino la trascendencia”.

“Cuento esa historia ancestral y lo que quiere decir la calaca”, dice Zarco con el tono jocoso de quien habla de la muerte como una vieja conocida.

El Día de los Muertos se conmemora el 2 de noviembre. Es una de las celebraciones con raíces más profundas en México y en otras comunidades de América Latina y Estados Unidos. Es un tiempo para honrar a quienes han trascendido y mantener viva su memoria mediante oraciones, comida, flores, música, versos y altares adornados con recuerdos de las cosas que los difuntos amaban. Las calacas, representadas por esqueletos sonrientes adornadas con flores, son parte de la celebración.

Nacido y radicado en Mesa, Arizona, y fiel a sus raíces indígenas, para Zarco “es un orgullo ser descendiente de ópatas y yaquis”. Dice que sus padres le transmitieron desde niño “un amor y un reconocimiento de la importancia de la identidad indígena”, de donde surge su interés por la narración de cuentos y las tradiciones como el Día de los Muertos. 

El artista está celebrando 50 años de su carera con la exposición “Zarco Guerrero: A Mask Maker’s Legacy,” que reúne 120 piezas de distintas etapas de sus presentaciones. La exposición estará abierta al público hasta el 24 de enero de 2027 en el Mesa Arts Center.

La galería muestra su trabajo en diversas técnicas, entre ellas el tallado en madera y bronce, títeres, instalaciones y, por supuesto, coloridas máscaras. La exposición también refleja su trayectoria artística por países como México, Brasil, Japón e Indonesia, donde trabajó con maestros talladores que compartieron con él sus tradiciones y conocimientos.

Ahora se prepara para llevar estas creaciones e historias a Tucson. “Es una obra con máscaras sobre el Día de los Muertos”, dice Zarco.

Zarco Guerrero: Masked Storytelling

El evento gratuito forma parte de las actividades de apertura de la exposición: “Staged: The Art of Performance”.
*10 de octubre de 2026
1–2 p.m.
*Museo de Arte de la Universidad de Arizona, 1031 N. Olive Rd., Tucson
*Estación artística durante todo el día
*Drew’s Dogs: 12–4 p.m.

La muerte, una celebración de vida 

El primero en el escenario es “El Vato Poeta”, quien a través de Zarco introduce al público en la historia ancestral del Día de los Muertos y desarrolla un diálogo sobre otra concepción de la muerte.

Luego, aparece con “El Narizón”, un personaje pintoresco que llega sin conocer la tradición del 2 de noviembre, convencido de que es una especie de Halloween mexicano. “No le gustan las cosas tenebrosas”, dice Zarco.

Pero a través de sus amigos, “El Narizón” descubre que la celebración no se trata de la muerte sino de la vida. De flores, música y recuerdos de los seres queridos. 

“En el camino descubre que no le tenía miedo a la muerte, sino a vivir. Finalmente, acepta esa verdad y empieza a celebrar el Día de los Muertos cada año, con alegría”, cuenta Zarco.

El Día de los Muertos se conmemora el 2 de noviembre. Es una de las celebraciones con raíces más profundas en México y en otras comunidades de América Latina y Estados Unidos. Credit: Zarco Guerrero

“Por fin puedo morir en paz”

Zarco narra la que para él es la historia más profunda, la de “El Gringo”, un hombre blanco que desprecia lo mexicano y que apoya al ex sheriff Joe Arpaio. “Pero este hombre está muy enfermo, tiene cáncer en los pulmones. Está solo y deprimido”, dice el artista sobre su personaje.

Un 2 de noviembre, “El Gringo” llega a un parque. “Se encuentra con que está lleno de mexicanos vestidos con trajes folclóricos, mariachis, música, la fragancia del copal, el olor a carne asada, familias enteras, abuelitas con sus nietos”. Para él, dice Zarco, era “otro mundo”.

De regreso a casa, “El Gringo” crea su propio altar: “saca fotografías que tiene guardadas, prepara comida y hace todo lo que aprendió”.

Luego invita a sus hijos, con quienes no ha tenido contacto durante mucho tiempo. Procura convencerlos de que vayan y lleven a los nietos.

Cuando llegan, “El Gringo” se sorprende al ver que sus nietos son de diferentes colores y culturas, “porque sus hijos se casaron con mexicanos, negros, chinos, personas de diferentes orígenes”, cuenta Zarco. 

Uno de sus nietos se acerca y le dice que lo quiere mucho, y que cuando él ya no esté levantará un altar en su honor cada año.

Comprende que no está solo, y dice: “Por fin puedo morir en paz, gracias a la cultura mexicana”.

Los muertos regresan

Las calacas hechas por el artista Zarco Guerrero. Credit: Zarco Guerrero

En otro monólogo de la obra de Zarco, “La Comadre”, una señora mayor, crea un altar para su esposo fallecido. Coloca su comida favorita, enciende velas, acomoda flores y pone música mientras explica cada detalle de la ofrenda que prepara para recibir el espíritu de su marido.

Por momentos, “La Comadre” 一personificada por Zarco 一 se muestra alegre mientras prepara el altar. Después rompe en llanto porque extraña a su esposo. “Trata de llamar la atención del espíritu de su marido para que venga y esté con ella”, dice Zarco.

Y él viene.

“Ella sabe que existe esa temporada del año en la que vienen los antepasados, los fallecidos y, sobre todo, viene su marido, del que está tan enamorada aún”.

El artista dice que la escena habla de una manera de entender la muerte que no termina con la ausencia, permanece en la memoria.

Una forma de resistencia

Zarco dice que busca que quienes escuchen sus historias descubran la profundidad y la belleza de las tradiciones mexicanas y la manera en que pueden enriquecer una vida. 

Pero su mensaje adquiere otro peso en el momento político y social que atraviesa Estados Unidos. “Sobre todo ahora, con los ataques a los inmigrantes, con ICE, con todo ese odio contra los inmigrantes”, dice.

Para el artista de Arizona, el arte puede convertirse en una forma de resistencia. Quiere que los mexicanos y los chicanos reconozcan el valor de aquello que los identifica y que no permitan que otros les dicen quiénes son. 

Zarco Guerrero presenta personajes únicos enmascarados mientras celebra el Día de los Muertos a través de relatos. Credit: Zarco Guerrero

“Quiero que sientan orgullo, que vean lo precioso y lo importante que es tener una identidad. Porque sin identidad no tenemos dignidad, somos esclavos”, dice.

Zarco guarda un breve silencio antes de terminar la idea. Respira.

“Y este sistema está tratando de borrar nuestra identidad”, agrega. 

Su voz se vuelve más firme. Habla de la identidad no solo como memoria, sino como una forma de sanar. 

“La cultura cura y estamos enfermos física y espiritualmente”, dice el artista. “Nuestra comunidad necesita medicina, no solo para el cuerpo, sino para el espíritu”.

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Beatriz Limón es una periodista independiente que fue corresponsal en Arizona y Nuevo México de la Agencia Internacional de Noticias EFE. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, fotógrafa profesional...