Un mono ardilla de ojos grandes corre sobre un tronco mientras juega con su comida, metiéndose y sacándose un trozo de fruta de su boca. Detrás de él, otro mono trepa por la rama de un árbol con su larga cola enroscada en la corteza. Los monos ardilla se desplazan con rapidez por su insólito refugio en el desierto, saltando desde troncos y tablones de madera hacia gruesas cuerdas y recorriendo a toda prisa un túnel elevado que los lleva a un espacio interior más fresco para escapar del calor creciente.
El “Templo de los Monos Pequeños” se ha convertido en un refugio seguro para Mango, Mateo, Hudson y, especialmente, Toto, quien fue rescatado del tráfico de fauna silvestre en 2023.
Los visitantes del zoológico Reid Park se detienen a observar las acrobacias de los monos una reciente mañana de martes.
La incorporación de los monos ardilla al zoológico fue uno de los primeros proyectos financiados por los contribuyentes después de que los votantes aprobaran un nuevo impuesto sobre las ventas con una vigencia de 10 años en 2017. Este impuesto del 0.1% ha contribuido a financiar la primera fase de mejoras del zoológico desde 2018, el año en que entró en vigor.
Entre los proyectos financiados por los contribuyentes también se incluyen: un hábitat de laguna con temática de templo para flamencos chilenos de plumaje rosado intenso. Una entrada renovada y el área “World of Play” (Mundo de Juego), un parque infantil con exhibiciones sensoriales donde los niños pueden aprender sobre la naturaleza mientras trepan y gatean por diversos hábitats imaginarios. Los niños pueden caminar como pingüinos por una zona que recrea la Antártida helada, aprender sobre estas aves y trepar por una selva tropical sudamericana. El parque infantil es accesible para niños con cualquier tipo de capacidad física.
La nueva ampliación “Pathway to Asia” (Camino a Asia), cuya inauguración está prevista para el 13 de noviembre, es el proyecto final de la primera fase de las mejoras del zoológico. “Pathway to Asia” creará un refugio en Tucson para dos tigres malayos, un dragón de Komodo, gibones, pandas rojos y el gato de las arenas, una especie adaptada al desierto.

En noviembre, los votantes decidirán si prorrogan durante otros 20 años el impuesto sobre las ventas del 0.1 % — es decir, un centavo por cada 10 dólares gastados — para ayudar al zoológico a continuar con las mejoras de sus hábitats e instalaciones. Si se aprueba, la Propuesta 422 renovará la autorización de este impuesto sobre las ventas desde el 1 de enero de 2028 hasta el 31 de diciembre de 2047.
El objetivo es “complementar esos fondos públicos con financiación privada”, señaló Nancy Kluge, directora ejecutiva de la Reid Park Zoological Society, entidad que administra el zoológico. Proyectos como “Pathway to Asia” se financian en un 85% con fondos de los contribuyentes y en un 15% con donaciones privadas.
¿Qué financiaría el impuesto?
Si la Propuesta 422 es aprobada, el zoológico usaría la mayor parte de esos fondos para ampliar varios hábitats, brindando a los animales más espacio para desplazarse y explorar como parte de las fases 2 y 3 del plan maestro del zoológico, señaló Kluge.
“Creo que la Fase 2 es la que más me entusiasma de todas, ya que una de las razones que me impulsó a llevar esto adelante fue el deseo de contar con espacios más amplios para nuestros animales”, señaló Kluge.
La Fase 2 incluye rediseñar la exhibición de África para convertirla en una sabana, que es donde actualmente habitan los elefantes, las jirafas y los leones. El zoológico está trabajando para reubicar a sus cabras en hogares y granjas en el área de Tucson y así liberar espacio para dicho rediseño.
Las fases 2 y 3 también supondrán la incorporación de nuevos animales, entre ellos facóqueros e hipopótamos pigmeos.
El impuesto permitiría al zoológico seguir ofreciendo precios asequibles: $12.75 para adultos y $9 para niños, indicó Kluge. En cambio, la entrada al Zoológico de Phoenix cuesta casi $45 para un adulto y cerca de $33 para un niño.
El zoológico ofrece programas como el pase cultural, disponible a través de la biblioteca del Condado de Pima, que otorga a los residentes del condado dos entradas gratuitas para visitar el recinto.
Las personas de bajos ingresos que reciben asistencia del Programa de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños (WIC, por sus siglas en inglés) o del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) pagan una tarifa reducida de $2.50 por niño y $6.50 por adulto. Para calificar para WIC, los ingresos de una familia de cuatro miembros deben situarse dentro del 185% del nivel federal de pobreza; es decir, los ingresos del hogar deben ser menos de $5,088 mensuales antes de impuestos. Para calificar para SNAP, los ingresos de una familia de cuatro miembros deben situarse dentro del 200% del nivel federal de pobreza; es decir, los ingresos del hogar deben ser menos de $5,500 mensuales antes de impuestos.
Ampliar el impuesto garantizaría que dichas tarifas se mantengan reducidas para los residentes del condado de Pima, señaló Kluge. El impuesto también ha cubierto el costo de las excursiones escolares de kínder de las escuelas de Tucson.
¿Cómo ha contribuido el impuesto sobre las ventas al zoológico?
Este impuesto constituye la principal fuente de ingresos para el fondo del zoológico municipal. Dicho fondo se estimó en $17.1 millones para el año fiscal 2024 y se prevé que aumente a $18 millones para el año fiscal 2025, según los informes financieros de Tucson.
La incorporación de nuevos animales y la renovación de instalaciones como el área “World of Play” (Mundo de Juego), así como la sustitución de aceras, la modernización de los baños y la creación de más zonas de sombra en el recinto — todo ello financiado en parte por el impuesto sobre las ventas — han atraído a más visitantes, dijo Kluge.
Antes de la implementación del impuesto sobre las ventas en 2017, el zoológico recibía unos 480,000 visitantes al año. En los últimos tres años, el promedio anual ha ascendido a cerca de 600,000 visitantes; de ellos, casi 100,000 han accedido de forma gratuita o con descuento, indicó Kluge.
Gracias a los ingresos generados por este impuesto, el Reid Park Zoo pudo contratar a dos veterinarios a tiempo completo, garantizando así que los animales cuenten con atención médica especializada todos los días, afirmó.
A medida que el zoológico moderniza sus hábitats y sus instalaciones en general, demuestra a la Asociación de Zoológicos y Acuarios que tiene la capacidad de acoger y cuidar adecuadamente a más animales en peligro de extinción, dijo Kluge. El zoológico también respalda iniciativas de conservación mediante la concesión de subvenciones a programas y la colaboración con investigadores que protegen a los animales en su hábitat natural.
“Para poder recibir a esos animales, queremos demostrar que apoyamos la conservación”, dijo Kluge. “Al fin y al cabo, la razón de que estos animales estén aquí es educar a la gente sobre su cuidado, para que así deseen protegerlos en la naturaleza”.

Cuando el zoológico reciba a los dos tigres malayos procedentes de otro zoológico a principios de noviembre, también obtendrá recomendaciones de cría como parte del plan de supervivencia de especies de la Asociación de Zoológicos y Acuarios.
Quedan menos de 150 tigres malayos en libertad, según el Fondo Mundial para la Naturaleza de Malasia. Los cuidadores del zoológico pondrán en contacto a los dos tigres a través de una valla y se asegurarán gradualmente de que sean compatibles antes de intentar su reproducción. Los tigres dispondrán de dos hábitats y permanecerán separados la mayor parte del tiempo.
“Los tigres se reproducen mejor cuando están separados, salvo durante la época de celo”, señaló Kluge. “Así que, tal vez, la ausencia aviva el deseo”.
Comunicarse mejor con la comunidad
El folleto informativo para los votantes de la ciudad de Tucson incluye ocho argumentos a favor de la propuesta. No se presentaron argumentos en contra.
Kluge no tiene un plan concreto sobre cómo seguiría operando el zoológico sin los ingresos provenientes del impuesto sobre las ventas. “Ya encontraremos la manera”, afirmó.
Es posible que el zoológico podría considerar aumentar el precio de las entradas, reducir el número de animales o cancelar los programas que ofrecían acceso gratuito o a precio reducido para evitar problemas financieros, dijo.
“Algo en lo que no cederemos es en el cuidado de los animales”, aseguró.
En 2020, mientras el zoológico avanzaba con las mejoras planificadas, se instalaron cercas temporales, relacionadas con pruebas de suelo, alrededor de uno de los dos populares estanques de patos de Reid Park, situado fuera del recinto del zoológico.
Los residentes se sentían confundidos y molestos. Decían que el zoológico no había sido lo suficientemente transparente respecto a sus planes de ampliación y que no había dejado claro que dicha expansión eliminaría el apreciado estanque de patos del parque, un espacio de acceso gratuito donde la gente podía visitar e interactuar con la naturaleza.
Oficiales del zoológico afirmaron que los planes se habían puesto a disposición del público y que no pretendían ocultar nada. Tras una serie de diálogos comunitarios facilitados, la ciudad presentó una solución: trasladaron el área de mantenimiento para hacer espacio y ampliar el zoológico en la dirección opuesta, dejando intacto el estanque de patos.
Desde entonces, los funcionarios del zoológico han colaborado con la ciudad para informar mejor a los residentes sobre los cambios, no solo a través de sus propios boletines y redes sociales, sino también mediante los boletines y canales de comunicación municipales. Informaron a los vecinos del parque por correo postal sobre las obras y si estas podrían afectar a sus viviendas. Además, el sitio web del Reid Park Zoo cuenta con una sección titulada “El futuro de su zoológico” (“Future of Your Zoo” en inglés), donde se muestra a los residentes el plan maestro del recinto y se ofrecen actualizaciones a medida que avanza cada fase.
Kluge subrayó que las dos siguientes fases de mejoras no alterarían la superficie que ocupa actualmente el zoológico.
Bajo el calor creciente de una mañana de martes ya avanzada, la bandada de flamencos chilenos muestran sus habilidades de yoga, manteniéndose en perfecto equilibrio sobre una sola pata. Algunos duermen la siesta a la sombra de los árboles junto a la laguna, mientras otros se acicalan — o utilizan el pico para limpiarse el plumaje — y unos pocos se refrescan en el agua.
Traducción: Susan Barnett.

